CORIA SUMÓ SU 31ª VICTORIA CONSECUTIVA EN POLVO DE LADRILLO Y DEFINE EN HAMBURGO CONTRA FEDERER
Si la función no viene tan bien, Guillermo Coria apela a unos trucos que no son tan vistosos pero sí efectivos. Por ejemplo, si no puede brillar, su garra reemplaza al talento y su cabeza ganadora no tiene contra. Lo que no cambia por nada del mundo es el resultado final. Por eso el Mago no para de ganar en polvo de ladrillo y ayer unió otro eslabón en la racha que ya lleva 31 partidos seguidos sin derrotas en esta superficie. Venció al croata Ivan Ljubicic por 3-6, 6-1 y 6-4 y a las 8 de Argentina jugará la final (al mejor de 5 sets) del Masters Series de Hamburgo nada menos que con el suizo Roger Federer, el 1 del mundo, vencedor del australiano Lleyton Hewitt por 6-0 y 6-4.
Lo de Coria sigue siendo estupendo. La de hoy será su cuarta final del 2004 (la 14ª de su campaña) y la tercera en un Masters Series. Así buscará el noveno título de su carrera profesional, el tercero de la temporada y el 153 del tenis argentino entre los varones. Además, podrá igualar el récord del estadounidense Pete Sampras, quien fue el último jugador en ganar seis torneos consecutivos en los que participó en una misma superficie. Mientras Pistol lo hizo en cemento entre 1996 y 97, Coria fue campeón en Stuttgart, Kitzbühel, Sopot (en 2003) y Buenos Aires y Montecarlo este año, en polvo.
Como para ratificar su serie de 16-0 en polvo de ladrillo este año, el santafesino (segundo favorito aquí y tercero en el ranking mundial), supo levantarse a tiempo de un primer set en el cual no tuvo demasiada precisión ni explosión. Además, Ljubicic jugó cercano al ideal: superó en potencia y velocidad a Coria, a quien quebró el servicio en el octavo game para despegarse, y más tarde quedarse con el set (duró 35 minutos) tras una volea de revés.
Todo cambió a partir del segundo set. Coria demostró que tiene una cabeza excepcional. Y no se rinde ni da por perdida ninguna bola. Un drop para quedar break point y una derecha implacable le dieron el 2-0 en el comienzo de un parcial que quedó sin problemas en sus manos. En diez minutos y dos juegos, el argentino de 22 años ya había cambiado la historia.
“¡Vamoooss!”, gritaría Coria un rato después, apretando el puño derecho tras quebrar para 4-3 en el set decisivo. Ljubicic ya era un fantasma del jugador del comienzo, y su frustración derivaba en descontrol, hasta que un revés en la red le dio a Coria el pase a la final tras 117 minutos de juego y su triunfo número 50 en los Masters Series. Pese a la victoria, Coria terminó el partido discutiendo con el juez de silla, al que recriminó varias decisiones.
La final de hoy encontrará a los dos Reyes del circuito. A Federer, dueño del ránking mundial. Y a Coria, dominando en polvo de ladrillo, superficie en la cual acumula 42 triunfos en sus últimos 43 partidos. El choque entre ambos será el primero en un torneo ATP. Aunque cuando eran juniors el suizo le ganó la final del Orange Bowl 7-5 y 6-3, en 1998.
Para Coria, ganar no sólo le significaría un ascenso al 2 de la Carrera de Campeones. También le serviría como el gran envión anímico para llegar diez puntos a Roland Garros, su sueño.
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