CORIA Y UNA VICTORIA DOLOROSA
La felicidad le duró poco. Guillermo Coria conquistó el domingo el Masters Series de Montecarlo, uno de los torneos más tradicionales y prestigiosos, pero ayer, luego de haber anunciado que desistía de jugar el torneo de Conde de Godó, supo que puede perderse también el Abierto de Italia y que, incluso, podría no poder defender el título de Hamburgo.
“Es algo jodido en serio”, dijo consternado Coria en una entrevista en Barcelona. “Tengo una fibra rota en el abdominal izquierdo, la misma lesión que sufrí en enero en Australia. La diferencia es que aquella era de tres milímetros, y ésta es de siete”.
“Estaré —explicó— al menos cuatro días sin hacer nada. De todos modos, voy a hacerme una ecografía más para comprobar mejor cómo está todo”.
El número cuatro del ránking mundial evitó comparar esta lesión con la que sufrió en Australia y que le demandó diez días sin agarrar la raqueta. Si hubiera una relación proporcional, podría estar sin pisar una cancha hasta el umbral de Roland Garros, el torneo que aspira obtener esta temporada.
El domingo, tras conquistar Montecarlo en la final ante el alemán Rainer Schuettler, el Mago se hizo una ecografía. El resultado fue un desgarro de entre tres y cuatro milímetros. Ayer, ya en Barcelona, se realizó otra que amplió la lesión a siete.
“Es probable que no juegue Roma, y ojalá llegue a Hamburgo, aunque ahora no lo sé. ¿Regresar a Argentina? Lo evaluaré después de los cuatro días de reposo”, admitió Coria.
Así y todo Guillermo, uno de los tres jugadores más exitosos de la temporada 2004, no evitó verle el lado positivo al tema: “Gracias a Dios juego mucho, porque gano mucho. Por eso tengo lesiones o dolores”.
Invicto sobre polvo desde hace 26 partidos —su última derrota se remonta a la semifinal de Roland Garros 2003, ante el holandés Martin Verkerk—, Coria es la gran figura del momento en el tenis mundial. Campeón en Buenos Aires y finalista en el cemento de Miami, su progresión parecía imparable en la temporada europea sobre arcilla. Pero su cuerpo le quebró el saque.
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