CORRALITO: NUEVO FALLO EN FAVOR DE UN AHORRISTA
En un nuevo desafío a la Corte Suprema de Justicia de la Nación —quizá el más fuerte, jurídicamente hablando—, un tribunal inferior decidió no aplicar la doctrina “Bustos” y ordenó un nuevo fallo a favor de un ahorrista damnificado por el “corralito” financiero.
La decisión fue tomada por la mayoría de los miembros de la Cámara Federal de La Plata en beneficio de un ahorrista llamado Jorge Abalde. El fallo fue firmado el 27 de junio, pero recién ayer trascendió públicamente.
Los camaristas Leopoldo Schifrin, Román Frondizi, Alberto Durán, Carlos Compareid y Alicia Di Donato sostuvieron que no está claro que haya una doctrina de la Corte si se tiene en cuenta el voto del juez Raúl Zaffaroni, que permitió la devolución de dólares a ahorristas que tenían depositados menos de 70 mil unidades en esa moneda.
“No puede considerarse que ‘Bustos’ sea un verdadero precedente”, dijo Schiffrin. Su colega Compareid recordó que un año y ocho meses antes de resolver el caso Bustos, la Corte —con otra composición— falló de modo distinto en una demanda de la provincia de San Luis. Por ello, considera que “viró su posición” sobre el corralito.
“La autoridad jurígena de la Corte Suprema con respecto a los restantes tribunales emana de la seriedad de sus posiciones, lo que tornaría difícil rebatirlas. Por el contrario, cuando los argumentos utilizados son escasos o endebles, el precedente no obliga a nadie”, añadió Compareid.
Por su parte, los jueces Di Donato y Durán advirtieron que el fallo de la Corte nada dijo sobre los casos de excepción al corralito, como el que ellos trataron en este juicio, “lo cual evidencia falta de mayoría de opinión sobre el punto”, dijeron. Los camaristas habían decidido tratar el asunto en una reunión plenaria —la Cámara Federal de La Plata está dividida en tres salas de tres jueces cada una— dada la disparidad de criterios sobre el corralito.
Los dos jueces que defendieron el fallo de la Corte, Carlos Vallefín y Antonio Pacilio, presidente del Tribunal, dijeron que no está probado que el ahorrista “hubiera efectuado el depósito en dólares efectivamente ganados como tales”. Ello, según ambos camaristas, “deja abierta la posibilidad de que los haya comprado al precio vil que mantenía el Estado o que se haya tratado de un mero asiento contable”.
“Reconocer que a los depositantes en dólares se les devuelva sin más demora el mismo importe de la moneda extranjera en que se registraron sus depósitos implicaría la creación de una clase privilegiada”, agregaron los dos camaristas que votaron en minoría.
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