CORRE RIESGO UNA INVERSIÓN EN TIMBÚES POR FALTA DE OBRAS
La empresa de capitales chinos que prometió invertir 25 millones de dólares en la localidad de Timbúes salió a presionar al gobierno provincial exigiéndole decisiones rápidas e inversiones en infraestructura bajo la advertencia de que podría caerse el proyecto en caso de que eso no ocurra.
A través de un vocero que expuso sus advertencias en el portal local de Internet Punto Biz, el Grupo Noble salió a poner condiciones: “En Timbúes no hay nada. Necesitamos caminos, accesos ferroviarios, energía y gas. La inversión no se va a decidir hasta que no se tenga definido esto”, dijo Oscar Lobay, directivo de la compañía.
A través de estas declaraciones, el grupo empresario que prometió invertir más de 25 millones de dólares en la construcción de un puerto cerealero también puso un plazo de dos meses para que el gobierno inicie los trabajos que el grupo demanda.
Pero en el gobierno provincial no hay nadie para responder en forma directa a las pretensiones del grupo Noble, ya que el gobernador Jorge Obeid y su ministro de la Producción, Roberto Ceretto, se encuentran de gira en Cuba.
De todos modos, una cosa es lo que pretende la empresa que invierta el Estado y otra cosa es hasta dónde es legítimo que el gobierno disponga de cifras millonarias de dineros públicos para favorecer a un privado que viene a hacer negocios a Santa Fe.
Si bien por el tono de advertencia de los directivos de Noble pareciera que las relaciones no están nada bien, en la realidad el tema se está analizando en forma permanente. “Estamos negociando en reuniones semanales. Tenemos una excelente relación especialmente con el ministro Ceretto. La discusión está abierta y es positiva”, manifestó Lobay, para quien “estas obras de infraestructura que se reclaman están dentro del Plan Circunvalar, que es un proyecto maravilloso pero lleva mucho tiempo. Y nosotros tenemos que empezar mañana”, definió.
A su vez, Alfonso Romero, director comercial de Noble, pidió que el gobierno apresure los tiempos de toma de decisiones. “La voluntad (por parte de la provincia) está, pero se tiene que materializar en obras e inversiones que cuestan plata. Y ese es el tema más delicado”, aseguró.
Es frecuente que este tipo de cuestiones se susciten cada vez que una empresa de magnitud busca asentarse en Santa Fe. El caso paradigmático fue el de General Motors en 1997. El grupo norteamericano consiguió enormes beneficios fiscales que le significaron unos cuantos millones a la provincia.
Sin ir tan lejos, por estos días el gobierno santafesino discute con la firma Cargill las obras de infraestructura necesarias para el nuevo complejo que construirá en la ciudad de Villa Gobernador Gálvez.
Por la envergadura de este tipo de emprendimientos, cuando hay una nueva radicación se requieren extensiones de líneas de electricidad y gasoductos para abastecerlos de energía, así como accesos viales que permitan canalizar el movimiento de transporte por fuera de las rutas y calles habituales de los centros urbanos.
En general, la generación de puestos de trabajo es un factor clave para decidir el aporte que el Estado está dispuesto a hacer para acompañar a las empresas privadas que vienen a asentarse para hacer negocios.
En el caso de las cerealeras y puertos de exportación de granos, la creación de empleos es muy baja aunque el argumento oficial es que generan un fuerte movimiento económico en la región y por ende dan trabajo indirecto.
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