CORTE: JURÓ LA PRIMERA DAMA
El presidente de la Corte, Enrique Petracchi, al tomarle juramento a Highton de Nolasco.
La camarista civil Elena Highton de Nolasco asumió ayer su cargo en la Corte Suprema con el juramento de “administrar Justicia bien y legalmente”, en un acto que la convirtió oficialmente en la primera mujer que accede al máximo tribunal durante un período democrático.
El presidente de la Corte, Enrique Petracchi, fue quien le tomó el juramento bajo la invocación de “Dios, la Patria y los Santos Evangelios”. La ceremonia, rodeada de un fuerte dispositivo de seguridad para contener las esperadas protestas de ahorristas, duró sólo cinco minutos, lapso en el que la flamante miembro de la Corte fue ovacionada dos veces por las 300 personas autorizadas a presenciar el acto en el salón de Audiencias del Palacio de Justicia. Es que el ingreso fue selectivo, y estuvo restringido a quienes poseían invitaciones enviadas por la Corte o desde el propio despacho de la camarista.
En la calle, en tanto, se desarrollaba la ruidosa manifestación de un grupo de ahorristas liderado por el cómico Nito Artaza, que renovó el reclamo por una pronta definición sobre la pesificación de los depósitos. Y con el sonido de esa protesta que se colaba por los ventanales del salón, Nolasco fue recibida tras la jura por sus nuevos colegas: Augusto Belluscio, Carlos Fayt, Antonio Boggiano, Adolfo Vázquez, Juan Carlos Maqueda y Eugenio Zaffaroni, además de Petracchi. En el salón de Audiencias hubo, en tanto, presencias que causaron sorpresa, como la de Gustavo Bossert, el primer integrante de la Corte ampliada en el gobierno de Carlos Menem que renunció a su puesto por “hartazgo moral”. También llamó la atención que concurriera el ministro de Justicia de la Nación, Gustavo Beliz, quien en ocasión de la jura del penalista Zaffaroni pegó el faltazo y delegó la tarea a su segundo en la cartera, Abel Fleitas Ortíz de Rozas.
Además, estuvieron presentes el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; el Defensor General de la Nación, Miguel Angel Romero, y el también flamante Procurador General, Esteban Righi.
La flamante ministra de la Corte Suprema se trasladó luego de la asunción hasta la Asociación de Magistrados, en la calle Lavalle al 1400, donde se preparó una recepción para agasajarla.
Highton ocupará hoy por primera vez el sillón que dejó vacante el destituido ministro Eduardo Moliné O’Connor, y decidirá luego cuándo asistirá al primer acuerdo del máximo tribunal. A los 61 años –nacida en diciembre de 1942– es la segunda mujer en ocupar un sitio en la Corte, pero la primera designada por un gobierno constitucional. El otro antecedente es el de la ministra Margarita Argúas, que accedió a la cúpula del Poder Judicial durante el mandato de facto de Roberto Levingston en 1970, cargo que ocupó por pocos meses.
Nolasco, la octava miembro de la Corte, llegó a esta instancia tras una larga carrera en la Justicia que se inició en 1973, cuando fue nombrada defensora oficial en la Cámara Nacional de Apelaciones en la Civil, donde fue ganando posiciones hasta convertirse en camarista. Se especializó en temas de mediación y negociación mediante doctorados cursados en las universidades norteamericanas de Harvard y Nevada. Con su llegada se cumple el anhelo del presidente Néstor Kirchner, quien tras la jura de Zaffaroni manifestó su deseo de que arribara al cuerpo colegiado “una mujer con posturas ideológicas de centro”.
BRINDIS COLEGIADO
Apenas pronunciado el juramento y tras los saludos y abrazos de rigor, Highton de Nolasco partió pasado el mediodía junto a su marido Alberto Nolasco, su hijo ingeniero llegado desde Estados Unidos y su hija –vestida igual que ella con un vestido blanco– rumbo a la Asociación de Magistrados. Allí la aguardaba un lunch algo más íntimo –aunque también hubo un par de centenares de invitados– donde pudo brindar tranquila entre canapés, saladitos, gaseosas y vino.
Argibay, la segunda en carrera, siguió el acto con bajo perfil
La otra mujer que ingresará casi con seguridad a la Corte, la penalista Carmen Argibay, prefirió observar ayer como “una más” la ceremonia de asunción de su colega y futura compañera Elena Highton de Nolasco, con quien intercambió algunas sonrisas.
Apenas llegó al cuarto piso del Palacio de Tribunales, Argibay preguntó si allí se “hacía la cola para entrar”. Enseguida, un empleado de ceremonial la reconoció y la invitó a ingresar a un salón exclusivo para ministros y funcionarios, pero la abogada prefirió seguir la corta ceremonia entre el resto de los invitados especiales.
La penalista, que al igual que Nolasco fue propuesta por el Ejecutivo para integrar el Máximo Tribunal, tuvo sin embargo que superar una trámite más complicado que su futura colega, debido a las numerosas impugnaciones recibidas tras declararse atea y manifestarse a favor de la despenalización del aborto. Ahora, y tras superar la semana pasada la obligatoria audiencia pública en el Senado, donde respondió a los duros cuestionamientos de sectores católicos, se espera que ingrese a la Corte el mes que viene.
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