COSTANERA OESTE: CASI LISTA PER MUY DESLUCIDA
La promesa de ver la remodelada Costanera en noviembre del año pasado no se cumplió. Ahora, en cambio, parece que el mes de marzo recibirá la obra concluida.
Si bien falta muy poco para la terminación de la defensa, la imagen que devuelve un recorrido por el paseo peatonal es inconclusa. Desde el Puente Colgante hasta el faro no hay bancos ni cestos, pero abundan los yuyos, ratas y basura. Además, muchos de los bloques colocados con la finalidad de defender la zona de la corriente se salieron.
Siguiendo hacia el norte desde ese lugar, comienzan a aparecer cestos y bancos, aunque los yuyos nublan la visión de la costa opuesta. El paseo peatonal se interrumpe antes de llegar a Calcena, luego todo vuelve a la normalidad: tierra, yuyos, basura.
Al llegar a Cardenal Fasolino la caminata concluye. El circuito para el que se utilizó la técnica de hormigón coloreado es visitado por numerosas personas que realizan recorridas deportivas, a pesar de todo.
¿Cuándo termina? De esta pregunta depende que cambie el aspecto visual de la obra. El total de 2.600 metros lineales se concluirá a fines de febrero, según lo indicó el inspector de la misma, Ing. Marcelo Arrascaeta. “Virtualmente la obra ya estaría casi terminada. Faltan retoques de arquitectura, realizar algún ajuste de columnas, hacer la limpieza de obra y el desparramo de suelo como para que crezca el pasto. Pero, prácticamente, la obra está en un 97 % de avance”.
Lo que resta son “sectores que se definieron tarde. Consiste en una protección a la salida de las alcantarillas, que es una platea en la zona de los desagües pluviales. En total son 4 los más importantes”. Amén de la esperada participación municipal en lo que respecta al cuidado y puesta en condiciones del paseo.
Protección y paseo
La obra que está a cargo de la unión transitoria de empresas formada por Antolín Fernández SA e Inmac SA, estructuralmente “implica que, por lo menos en inundaciones que se tenga referencia, tendría que estar permanentemente por encima de la cota de crecida”.
Según lo indicó Arrascaeta, “la protección, que es sistema australiano, rompe la ola haciendo que el agua -que generalmente rebalsa hacia la Costanera- no inunde ningún sector de ella”.
Además, por un costo cercano a los 8 millones de pesos, “se aprovechó para hacer un paseo aeróbico con sus bancos, sus iluminaciones, sus basureros. Un efecto indirecto de la obra fue recuperar algunos espacios verdes”.
Dos tramos
Entre 7 Jefes y Almirante Brown existe no sólo una diferencia de apariencias, sino también estructural: son dos obras distintas.
En el tramo comprendido entre el Puente Colgante y el faro “se produce el desagüe de la Setúbal y nace el riacho Santa Fe”. Arrascaeta explicó que allí hay mayores correntadas y por eso se utilizó otro tipo de protección.
Hacia el norte, “las grandes distancias de agua producen un gran oleaje cuando hay viento, entonces esta defensa es para protegerse del oleaje”. A tal fin, colocaron bloques hexagonales de cemento, sobre una cubierta previa de geotextil y piedra.
En síntesis, “el primer tramo -que es una obra anterior-, es una protección flexible que se va adaptando a la socavación y por lo tanto soporta bastante bien lo que es la corriente tangencial. Del otro lado es semi-rígida, para el oleaje, porque el objetivo de este sistema es que cuando choque la ola, rompa”.
Día a día
La obra comenzó a fines de septiembre del año 2001. A los pocos meses, se vio interrumpida a causa de la crisis y la devaluación.
En marzo de 2002 decayó hasta junio de 2003, cuando se retomaron los trabajos. Entonces, se establecieron nuevos plazos a causa de algunas ampliaciones que se proyectaron por sugerencia del Ministerio de Asuntos Hídricos.
Allí se fijó la fecha de terminación para fines de enero de 2005.
Desagües
Según trascendidos, los operarios y encargados de la obra habrían detectado desagües clandestinos. “Hay algunas aguas negras ahí”, una persona relacionada con la tarea deslizó que podría haber “desagües no sólo pluviales sino también pluviocloacales”.
Ratas
La mayoría de la gente las aborrece, pero ellas parecen haberse adueñado de la costanera. Es que cuando el sol se esconde, las ratas comienzan a asomar.
Una instantánea entre el Colgante y el Faro, devuelve la imagen de varias ratas que pasean entre la corriente marrón. Esta presencia preocupó a vecinos que se comunicaron con El Litoral a principios de enero, lo que generó una nota en este diario el 19 de ese mes. FOTO: FLAVIO RAINA.
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