COSTO LABORAL: SÓLO 64 DE CADA 100 PESOS LLEGAN AL EMPLEADO
De cada 100 pesos de costo laboral, menos de 64 llegan al bolsillo del trabajador, ya que el resto se destina a aportes a la seguridad social, obras sociales, asignaciones familiares, seguro de desempleo y riesgos del trabajo.
Así surge de un informe elaborado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), el cual reveló que el costo administrativo de tener registrado un trabajador es muy elevado, a que incluso puede superar en 2,7 por ciento en las empresas pequeñas.
Entre los costos más importantes figuran: los aportes a la seguridad social que involucran el pago a los sistemas previsional, obras sociales, PAMI, asignaciones familiares, seguro de desempleo y riesgos del trabajo.
Según el informe, estas cargas representan alrededor del 29 por ciento del costo laboral.
Asimismo, indica el sondeo que los convenios colectivos de trabajo adicionan otros costos cuya naturaleza y monto varía según la actividad.
En el caso del sector comercio -que es el convenio con mayor cobertura- representan alrededor del 4,5 por ciento del costo laboral (incluye el aporte sindical y un seguro de retiro).
La legislación laboral agrega el seguro de vida obligatorio y otros de naturaleza incierta pero de mucha importancia como los juicios laborales, asegura el sondeo.
“Hay países exitosos que tienen brechas igual, o más grande, que la observada en Argentina (por ejemplo, los países europeos) y otros que tienen brechas mucho más pequeñas (como por ejemplo, Chile)”, indica el informe.
Sin embargo, en Argentina, “el problema es que las erogaciones que conforman la brecha no se traducen en beneficios directos, ni indirectos, para el trabajador, como si ocurre en los países exitosos”, aseguró IDESA.
En este sentido, indicó que “el sistema de salud, los aportes a la obra social y PAMI, en la mayoría de los casos, no redundan en una aceptable cobertura médica.
En otro orden, la entidad señaló que “el previsible fracaso de las negociaciones entre la UIA y la CGT está induciendo a que el Estado nuevamente intervenga en la política salarial”.
“El Gobierno tiene poco margen porque debe laudar entre la conflictividad laboral y la presión inflacionaria”, advirtió.
Sin embargo, dijo que “se puede aumentar los salarios sin avivar la puja distributiva achicando la amplia brecha que existe entre el costo laboral y el salario de bolsillo”.
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