CREAN UN COMANDO ESPECIAL PARA COMBATIR EL CONTRABANDO
Un flamante comando especial de la Aduana, integrado por 300 efectivos y creado para luchar contra el contrabando y el narcotráfico, comenzará a realizar una serie de “operativos de control sorpresivos, masivos y simultáneos” en distintos pasos fronterizos, puertos y aeropuertos.
La fuerza conjunta, formada por efectivos de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, Policía Aeronáutica y Policía Aduanera, controlará también maniobras de subfacturación de exportaciones.
Así lo anunció el director de la Aduana, José Sbatella, luego de analizar el debut de esta fuerza, el martes, en un operativo realizado en una terminal y un depósito fiscal del puerto de Buenos Aires.
Sbatella dijo que esta iniciativa fue tomada porque “el presidente Néstor Kirchner decidió considerar a la Aduana como una cuestión de Estado para defender a la industria nacional y a los consumidores”.
El funcionario estima que el Estado pierde unos 5 mil millones de dólares anuales, sobre un comercio exterior total de 45 mil millones anuales. Y divide así el total: 3 mil millones de dólares por maniobras de subfacturación y disminución del peso real de exportaciones, y otros 2 mil millones por contrabando. En pesos, se trata de unos 14 mil millones, es decir, poco menos que el 25 por ciento del presupuesto nacional.
Por eso, Sbatella también decidió:
Pedir al ministro de Defensa, José Pampuro, que el Registro Nacional de Armas autorice a la Policía Aduanera a usar armas largas, además de chalecos antibala y vehículos blindados. La DEA alertó la semana pasada que está aumentado el tráfico de drogas en el país.
Comprar scaners extranjeros para controlar los contenedores que llegan en camiones y solicitar a la empresa estatal Invap —que construye reactores nucleares— que comience a fabricar scaners nacionales para los 54 puestos aduaneros del país.
Crear un mecanismo de sistema de seguimiento electrónico de camiones autorizados a pasar mercadería en tránsito. A partir de ahora llevarán un microchip cuyo seguimiento hará al Policía Aduanera, para evitar operaciones de contrabando.
Pedir a la AFIP y a los jueces en lo Penal Económico, respectivamente, que definan rápidamente los 700 sumarios abiertos contra 2.400 aduaneros y las decenas de causas judiciales abiertas por contrabando contra empresarios y famosos.
Solicitar a la AFIP un aumento del presupuesto para gastos operativos como los de la fuerza recién creada, que en la Aduana gustan llamar “Task Force”.
Disponer que la Aduana tome el control de las entradas y salidas de los 170 depósitos fiscales del país y solicitar modificaciones al Código Aduanero.
Sbatella, tributarista y militante peronista que hace cuatro años trabaja en los equipos de Kirchner, dijo que “éstas son medidas para tomar el control de la situación”, mientras con el titular de la AFIP, Alberto Abad, “definimos un plan estratégico de largo plazo”. La Aduana depende de la AFIP.
El funcionario también aprovechó para destacar el papel del ministro de Justicia, Gustavo Beliz, que —dijo— “facilitó los efectivos sin esperar resoluciones burocráticas”. “Es que nos encontramos con que la Policía Aduanera se quedó con apenas 173 empleados, de los cuales solo 80 son operativos”, agregó.
Para el mediano plazo, Sbatella decidió crear una escuela de Policía Aduanera a fin de que “se convierta en el largo brazo de la Aduana porque la Aduana, en estos tiempos de globalización, es la que realmente define las fronteras de un país”.
Esta serie de medidas fue decidida después de que en el debut del martes, por ejemplo, descubrieron que en toda la sede central de la Aduana quedaban sólo 4 computadoras portátiles en funcionamiento y que el 50 por ciento de las balanzas de la Aduana “no son confiables”.
En el control realizado aquel día en el puerto de Buenos Aires, la fuerza especial estuvo 48 horas inspeccionando y encontró “diferencias” entre inventarios y stocks de contenedores. Ahora, están a la espera de que las empresas aclaren la situación.
La idea central de esta iniciativa es terminar con los “cotos de caza” de algunos sectores de las fuerzas de seguridad. Por ejemplo, siempre los puertos fueron de control exclusivo de la Prefectura; y los pasos de fronteras secas, de Gendarmería. Ahora, se integraron efectivos de esas y otras dos fuerzas que se controlarán mutuamente. La idea se tomó siguiendo el modelo de Francia y Estados Unidos.
También se busca ayudar a la Policía Aduanera, que tiene sólo 80 agentes operativos y se maneja en “tres Ford Falcon desvencijados”. La AFIP prometió 17 autos nuevos en las próximas semanas.
Para Sbatella, “la Aduana se encuentra en una etapa agotada, tan simbólica como el viejo PAMI que heredamos. Por eso hace falta dar un giro de 180 grados. Nuestra medida de éxito será tratar de facilitar el comercio exterior y terminar con la hipocresía de algunos empresarios que aceptan pagar de más y no formular denuncias”, dijo, en alusión a las coimas.
En el corto plazo, la puesta en marcha de la fuerza especial aparece como la primera prueba real en este terreno.
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