CREAN UN ORGANISMO NACIONAL ANTIVIOLENCIA
Las guerras internas de las barras bravas del fútbol ya preocupan al Gobierno Nacional que rápidamente tomó medidas para frenar la multiplicación de los disturbios en las canchas. Ayer a la mañana, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, prácticamente citó por radio al subsecretario de Seguridad en los Espectáculos Futbolísticos, Javier Castrilli. Y a la noche, tras ser recibido por uno de los hombres de más confianza del presidente Néstor Kirchner durante una hora en su despacho de la planta baja de la Casa Rosada, Castrilli anunció la creación del Consejo Federal de Seguridad en el Fútbol. Con esto, el Gobierno busca evitar que se repitan las peleas públicas de sectores adversos de las barras que se disputan el reparto de dinero, entradas y viajes (como ocurre en Argentinos, Racing o Gimnasia). O que se pelean por enfrentamientos políticos (como es el caso en Estudiantes de La Plata).
“El fútbol está en riesgo desde hace mucho tiempo por culpa de los violentos. No se pueden permitir muchas cosas que están ocurriendo. Se tienen que terminar la venta de estupefacientes en la tribuna, los carteristas, los cuidacoches y la presión que los barrabravas ejercen sobre los futbolistas. El Estado tiene que meterse y tomar decisiones de fondo para poner las cosas en caja. Pero no se soluciona con la policía matándose a palos con los barrabravas”, dijo Fernández, reconocido simpatizante de Quilmes. Y, rápido de reflejos, el ministro aclaró: “No está en nuestro resorte parar el fútbol. Cuando pasó eso fue por una orden judicial, no del Poder Ejecutivo”.
La creación del Consejo Federal —que será presidido por Castrilli bajo el ala del ministro Fernández— es una vieja aspiración del ex árbitro, quien anunció: “Todas las provincias tendrán un representante. Y para solucionar los problemas vamos a consensuar políticas macro que implementará el Gobierno Nacional y trabajar en forma articulada para que en todas las provincias se apliquen las mismas normas que en la Capital”. Mario Gallina, del CoProSeDe, celebró la medida: “Hay que Castrillizar la prevención de la violencia. Lo que hacía Castrilli en la cancha —ser justo e inflexible— es lo que hoy tiene que hacer el Estado. Y si el ministro Fernández se puso al frente, se va a hacer”.
Castrilli reiteró: “Los dirigentes tienen que ejercer el derecho de admisión e impedir el ingreso de los violentos en los estadios”. Y Gallina reveló: “Estoy esperando que Racing me responda si el domingo lo ejercerá también con la hinchada de Boca” (hasta ahora sólo lo hace con sus propios simpatizantes). La medida, advirtieron, tiene un pro (impedirles el ingreso a Di Zeo, Lancry, Pereyra y compañía), pero también una contra (que, advertida, La Doce no concurra a Avellaneda y mande a la segunda línea a provocar disturbios).
Hubo novedades en las internas que salieron a la luz el domingo en Estudiantes y Argentinos. Fueron dejados en libertad los barras Rubén Omar Montero, alias El Morsa, y Ernesto Javier Pedeflous, del club de La Plata. Pero se radicó una denuncia en la UFI número 16 de Lomas de Zamora contra ellos, más El Gato, El Panadero y otros 12 barras. Y se supo que aún no está habilitada la cancha de Estudiantes para recibir a Argentinos.
Precisamente, también se supo que un barra del club de La Paternal está grave por una herida de arma blanca que le perforó un pulmón tras los enfrentamientos internos ocurridos antes de viajar a Córdoba para jugar contra Instituto. Dijeron que lo apuñaló un tal Ñoño, integrante de La Guardia Vieja, una de las tres fracciones en que está dividida la barra (las otras son Los de la calle Carranza y Los de la avenida San Martín).
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