CRECE EL CONFLICTO PORQUE BRASIL NO DEJA ENTRAR A INSPECTORES DE LA ONU
“Sorprendió a todos. Hasta ahora no hay una respuesta oficial, pero sí hubo una declaración de (el ministro de Energía, Eduardo) Campos que rechazó la versión porque dice que Brasil es pacífico y que usa la tecnología con fines pacíficos”, dijo Fernando Larena, periodista de ANSA en San Pablo.
“De acuerdo a lo que dicen versiones, hay recelo en las inspeccionen porque la tecnología que pudo haber desarrollado Brasil pueda ser espiada y llevada para otros países. Hay recelo en ese sentido”, añadió. “Contestaron que cumplen con los compromisos del tratado de no proliferación nuclear. Campos reemplazó a Amaral, que había generado un tremendo malestar el año pasado, cuando dijo que estaban capacitados para producir una bomba”, explicó el periodista.
“Según leí, la explicación es para delimitar la visita de intrusos”, finalizó.
Brasil calificó como “inaceptables” las “insinuaciones” de que estaría produciendo armas nucleares y que por ello habría impedido a inspectores de la ONU examinar sus instalaciones de enriquecimiento de uranio.
“Eso es una insinuación inaceptable. El proyecto nuclear brasileño tiene como objetivo el uso exclusivo para fines pacíficos”, afirmó el ministro brasileño de Ciencia y Tecnología, Eduardo Campos.
La declaración fue una respuesta a un artículo publicado el domingo por el diario estadounidense The Washington Post y en el que se acusa a Brasil de haber impedido a los fiscales de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) inspeccionar una unidad de enriquecimiento de uranio en la ciudad de Resende.
El ministro aseguró al diario O Globo que los inspectores realizaron hace un mes una visita a las instalaciones de la Industria Nuclear Brasileña en Resende, en el estado de Río de Janeiro, y tuvieron acceso tanto al uranio que ingresó a la unidad como al que salió.
Aclaró que Brasil sólo negó acceso a la estación centrífuga que produce el uranio enriquecido, que el país desarrolló con tecnología propia en los últimos veinte años y a un costo de cerca de 1.000 millones de dólares.
“El enriquecimiento de uranio es auditado, pero no estamos obligados ni podemos mostrar la tecnología brasileña. Esa tecnología costó muchas investigaciones y recursos al país. No podemos dejar de protegerla”, aseguró Campos tras indicar que los países signatarios de los tratados nucleares, como Brasil, no están obligados a mostrar sus tecnologías.
Tras reafirmar que Brasil sólo pretende proteger su tecnología, el ministro negó que el país esté desarrollando armas nucleares y dijo que nadie puede poner en duda las intenciones pacíficas del proyecto nuclear brasileño, que, afirmó, está destinado a aplicaciones en el área energética.
“Nuestra Constitución determina que el proyecto nuclear tiene uso exclusivo para fines pacíficos y somos signatarios del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares”, agregó.
En declaraciones al diario O Estado de Sao Paulo, el embajador de Brasil en Washington, Roberto Abdenur, aseguró que, con su instalación centrífuga, Brasil sólo pretende producir en el país el combustible para sus dos centrales nucleares de generación eléctrica.
“No podemos aceptar esas insinuaciones y nos ofenden cuando nos colocan en la misma cesta que Irán y Corea del Norte”, afirmó el diplomático.
Según The Washington Post, la disputa entre Brasil y la Agencia Internacional de Energía Atómica refleja los temores de que esté germinando una nueva carrera armamentista, esta vez con el desarrollo de tecnologías para la producción de energía nuclear, que guarda el potencial para la fabricación de armas nucleares.
La polémica, agrega el diario, se produce en momentos en que Estados Unidos quiere prevenir la proliferación nuclear y ha pedido restricciones a los programas de enriquecimiento de uranio, aun si es destinado a fábricas generadoras de energía eléctrica.
Analistas consultados por el diario estadounidense dijeron que, en ese sentido, EE.UU. y la ONU deben restringir el programa brasileño o al menos insistir en las inspecciones, porque de lo contrario se corre el riesgo de enviar un mensaje equivocado a países como Irán y Corea del Norte.
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