Crece el número de chicos que se van de sus casas en Rosario
La desaparición de dos nenas de barrio Ludueña, de Rosario, esta semana fue el último caso en su tipo que se conoció públicamente en la ciudad. Mailén Gauna y Milagros Fusco, de 10 y 11 años respectivamente, se fueron de sus hogares el domingo pasado por la tarde y aparecieron casi dos días después, en buen estado de salud, en la casa de una tía de ellas en Capitán Bermúdez. El caso no es aislado. Desde el 1º de enero de este año al 6 de julio, el Registro Provincial de Información de Niños y Niñas Adolescentes Desaparecidos contabilizó 182 denuncias en el sur santafesino y de esa cifra, nada menos que "el 80 por ciento (146) son de Rosario", aseguró la titular de la Secretaría de Derechos Humanos, Rosa Acosta.
Desde la provincia aseguran que no hay estadísticas que expliquen si el fenómeno de las desapariciones ha crecido en el último tiempo, pero expresan que sí "se ha visibilizado más" desde la creación del Registro. La cifra de chicos/as desaparecidos/das aumenta numéricamente y se expande en Santa Fe. Hay 399 casos registrados, a un promedio semanal de diez, en toda la bota santafesina: 265 son mujeres y 134 varones, y el rango etario promedio va desde los 10 a los 18 años.
Ese total se divide entre dos grandes zonas: en la norte (de Santa Fe a Vera) se recibieron 217 denuncias y 182 en la sur (de Santa Fe a General López , lo que incluye a Rosario). En la norte sólo permanecen en trámite 11 casos, en 8 ya se tomó contacto con las familias. Y en el sur, hay 55 que continúan en trámite, pero de ese total ya se localizaron 25 niños.
"En trámite significa que el caso aún se está trabajando, tal vez queda encontrar un destino definitivo para los chicos. Y la cifra crece en la zona sur, porque el Registro aún es menos conocido que en el norte", subraya Acosta.
El Registro y la línea gratuita de 24 horas que lo acompaña (ver aparte) se crearon en 2006 (ley 12.545) con el fin de implementar, según consta en la propia norma, un sistema "solidario y eficiente" para lograr la localización de los menores de edad cuyo paradero se denuncia como desconocido, en la policía, la Justicia o en la Secretaría, por parte de padres, tutores, guardadores o custodios circunstanciales.
Tres etapas.Tras la denuncia comienza la búsqueda, lo que implica distintas intervenciones según el caso, "que siempre es dinámico y tiene tres etapas: la propia ausencia, la localización y, tras el hallazgo, la necesidad del seguimiento y monitoreo de la historia, porque si el chico fue retenido por uno de los padres, se fugó de una institución como un hogar o de su casa por ser violentado en el ámbito familiar o fue explotado laboral o sexualmente, el problema no termina con su hallazgo y restitución, ni mucho menos. Trabajamos con otros organismos como la Secretaría de Infancia y Adolescencia, con otros familiares, con profesionales que orienten en la asistencia psicológica o con la Justicia, entre otras tantas esferas estatales y no estatales", dice Acosta.
Imitación
“Por lo que hemos sabido, la fuga de las dos nenas de barrio Ludueña no se debió a un problema de violencia familiar. Hay un hermano mayor que suele irse y volver como si tal cosa, parece más bien una actitud que se imita y estamos trabajando para que esto se revierta dentro del ámbito familiar”, dijo la secretaria de Derechos Humanos, Rosa Acosta.
Denuncias
Para denunciar la desaparición de un menor se puede llamar al 0800-555-3348.
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