CRECE EN EUROPA LA FALTA DE GAS Y RUSIA PROMETE SOLUCIÓN
Europa ha comenzado a pagar duramente el precio de la crisis del gas entre Rusia y Ucrania. El efecto inmediato puede ser una suba astronómica de las facturas de gas más que desabastecimiento, al menos en el corto plazo.
Una baja del aprovisionamiento de gas en plena ola de frío en un crudo invierno comenzó a sentirse, además de Ucrania, en Francia, Polonia, Austria, Italia, Gran Bretaña, Eslovaquia, Croacia y Alemania desde que Rusia cortó los suministros el 1ø de enero a Ucrania, que se negaba a pagar las nuevas tarifas exigidas por Moscú, su ex aliado. El 80 por ciento del gas que provee Rusia a los países europeos atraviesa Ucrania. Otras de las naciones afectadas son Moldavia, Serbia, Bosnia, Eslovenia y Hungría.
Ayer, la empresa rusa Gazprom acusó a Ucrania de “desviar” y apoderarse de 100 millones de metros cúbicos de gas que se dirigían a Europa tras el recorte ruso. El presidente ucraniano Viktor Yuschenko lo desmintió, pero advirtió que no dudaría en hacerlo si las temperaturas bajaran y como “derecho a un impuesto de tránsito”.
La crisis alarma a Europa, que cree en el argumento ucraniano de que la ruptura del aprovisionamiento es un acto político de Putin. Pero ahora todos se preguntan sobre “la fiabilidad energética rusa” ante esta conducta. En la primera respuesta de Rusia a estos cuestionamientos, la empresa Gazprom prometió ayer que el volumen de gas transitando por Ucrania será suficiente para hon rar los contratos con los países europeos. En un telegrama enviada por Gazprom a su distribuidor de gas ucraniano Naftogaz, los rusos prometieron que hoy martes bombearían unos 95 millones de metros cúbicos adicionales para compensar el faltante.
Ucrania se ha negado a firmar un acuerdo con Gazprom, la gigantesca empresa estatal rusa, que le ha cuadriplicado los precios en el contrato que finalizó el sábado, elevándolos a US$ 230 los 1.000 metros cúbicos contra los US$ 50 que exigía hasta el 31 de diciembre pasado. Ante este rechazo, Moscú decidió frenar el domingo pasado las importaciones de gas a través de Ucrania.
El gobierno ucraniano no dudó en acusar a Rusia de “chantaje”, con el argumento de querer desestabilizarla económicamente a causa del triunfo de la “Revolución Naranja”, en diciembre de 2004, y evitar que se extienda ese movimiento en la región.
Como la Unión Europea (UE) importa un cuarto de su gas de Rusia vía Ucrania, la disminución de la presión del gas se sintió inmediatamente. Los gobiernos entraron en pánico ante la utilización de la energía como arma política. Los ministros de energía se reunirán el miércoles.
El ministro austríaco del área envió una carta a Ucrania, explicando que “una reducción del aprovisionamiento no solamente representaría un desarrollo imprevisible y crearía problemas de aprovisionamiento de gas en Europa Occidental”.
En Francia, el aprovisionamiento se reduciría en un 4% y sería uno de los menos afectados junto con Alemania y los países bálticos porque recibe el gas por los gasoductos que Rusia tiene en el norte de Europa. En promedio, las recortes equivalen a un 30% promedio del flujo normal. La crisis pondrá a prueba la solidaridad europea porque algunos países pueden ser desestabilizados por la escasez, aunque la mayoría apelará a las reservas. Los británicos tienen 14 días en stock; los polacos 15; los alemanes, 75 días y Francia, 45.
Hungría es otro de los países más castigados por la baja del gas, que llegó a un 40%. El gobierno pidió a las empresas usar petróleo en vez de gas natural. Eslovaquia sufrió una reducción del 30%. Croacia también registró un 18% de baja y cree que su economía puede resistir.
Gran Bretaña está dispuesta a elevar sus precios de gas. El ministro de energía Malcom Wicks admitió que la provisión podría ser afectada pero no había una “amenaza inmediata”. “La ecuación entre demanda y provisión es un poco ajustada. Es un invierno muy difícil. Es más frío que lo normal y se debe mirar cuidadosamente qué pasa”, advirtió el ministro Wicks. Dos compañías británicas ya anunciaron el domingo que subirán los precios de sus facturas y grupos de consumo advirtieron que las firmas explotarían la situación para elevar los costos, se vieran o no afectadas en su suministro.
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