CRECE LA DIFERENCIA DE LOS SUELDOS ENTRE HOMBRES Y MUJERES
De acuerdo a las cifras del INDEC, de mayo último, el sueldo promedio de los hombres es de 650 pesos, mientras el de las mujeres suma apenas 428 pesos.
Antes de la devaluación del peso, en mayo de 2001, los varones ganaban en promedio 664 pesos y las mujeres 485 pesos. Así, sin contar la inflación, el salario de los hombres bajó el 2,1%, mientras el de las mujeres se desplomó casi un 12%. Si se suma el aumento de los precios, el retroceso salarial femenino ronda el 40%. La caída de los ingresos arrancó en 1998, a partir de la recesión y también perjudicó más a las mujeres que a los varones.
Esta caída en el ingreso promedio de las mujeres se debe a la mayor precariedad del empleo femenino, a que trabajan menos horas y en ocupaciones menos calificadas. Esto se agravó en el último período porque la mayoría de las nuevas ocupaciones fueron de servicios personales y sociales que ocupan a mujeres y de planes sociales de 150 pesos, inferiores al valor de la canasta de indigencia de una familia de dos o más personas. También es mayor la proporción de mujeres ocupadas “en negro”, en especial en el servicio doméstico.
Al mismo tiempo, y como consignó ayer Clarín, hay un aumento de los hogares encabezados por una mujer que ahora alcanza al récord del 30,1% de las familias. En muchos casos, esas mujeres están obligadas a aceptar trabajos más precarios para compensar el deterioro del ingreso o la pérdida del empleo del marido o directamente porque se separaron y están al frente de la familia.
Así ahora mientras la mitad de los hombres gana menos de 450 pesos, la mitad de las mujeres ocupadas cobra 300 pesos o menos. En mayo de 2002, la mitad de las mujeres ganaba hasta 350 pesos.
Formosa es la zona donde menos ganan: la mitad cobra menos de 170 pesos.
Las principales ramas de actividad en que se insertan las mujeres son el servicio doméstico y el comercio, que concentran a casi el 40% del total. Luego les siguen los servicios personales, comunitarios, sociales y de salud y la enseñanza, que absorben alrededor del 30%. La presencia femenina es prácticamente excluyente en el servicio doméstico y muy importante en la enseñanza, donde cerca del 80% son mujeres. En los servicios sociales y de salud constituyen más de la mitad de los ocupados en ese sector.
En la Capital la brecha es mayor que el promedio porque las mujeres ganan casi un 37% menos que los hombres.
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