CRECE LA PRESIÓN PARA QUE KIRCHNER ARREGLE CON LOS BONISTAS REBELDES
El presidente Néstor Kirchner volvió a cruzarse ayer con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la situación de los bonistas que ingresaron al canje de deuda. La presentación de un informe del organismo en el cual se reitera la exigencia de una solución a los acreedores rebeldes provocó la réplica del jefe del Estado, quien identificó a los fondos buitres como los movilizadores de ese reclamo. Pero la presión no sólo llegó de la entidad que dirige Rodrigo Rato sino del director italiano en el Fondo y del propio gobierno alemán, anfitrión por estas horas del mandatario argentino, que adelantó su posición a favor de los llamados “holdouts” ante sus pares del Grupo de los Siete.
Como era previsible, el tema de deuda ocupó gran parte de las declaraciones que realizó Kirchner durante su segunda jornada en Alemania. El presidente, que había alertado que podría ignorar la categoría de acreedor privilegiado del Fondo Monetario si no se allanaba a firmar un nuevo acuerdo con Argentina, se desayunó con una contraofensiva del organismo. Al presentar el informe sobre la economía mundial, previo a la asamblea del FMI y el Banco Mundial, el jefe de economistas del organismos se ocupó del caso argentino: retocó hacia arriba las proyecciones de crecimiento y saludó la recuperación de la economía pero al mismo tiempo instó al gobierno a “normalizar las relaciones con los acreedores privados.
A la presión del FMI se sumó también la del Grupo de los Siete países más ricos del mundo (G-7), que en esa misma asamblea pedirá “respuestas claras” a la Argentina y al propio organismo sobre los pasos que se darán para atender a los bonistas que no adhirieron al canje, según revelaron fuentes del Ministerio de Hacienda alemán.
“Hay que volver a pensar en el tema de los bonistas que no entraron en el canje”, señalaron las fuentes alemanas, mientras el propio Kirchner visita Berlín con una nutrida delegación de ministros, funcionarios y empresarios, precisamente para mejorar la imagen del país ante el mundo desarrollado.
El primer mandatario respondió en público durante un encuentro con los argentinos residentes en Alemania: “Si la Argentina no hacía el canje no tenía ninguna viabilidad, el FMI inicialmente habló de un umbral lo más alto posible y ahora reclama el 100% de adhesión”, se quejó.
“El canje no se va a abrir, el proceso fue doloroso, nosotros no estafamos a nadie ni fuimos responsables del megacanje, ni fuimos los bancos que vendieron bonos sin decir lo que pasaba en la Argentina como si fueran un imán de oro”, agregó Kirchner.
Por la noche, subió la apuesta al señalar que “hay fondos buitres que se han adueñado de gran parte de los montos que no entraron al canje y que están buscando otros intereses”.
El canciller Rafael Bielsa, en tanto, aclaró que que la Argentina no piensa suspender los pagos con el FMI si finalmente no se llega a un acuerdo con el organismo porque “no está en la filosofía” del gobierno la ruptura unilateral de un compromiso con el organismo de crédito.
Desde la vereda de enfrente, uno de los máximos directivos del Fondo, el italiano Pier Carlo Padoan, advirtió por su parte en una entrevista con la televisión romana que “si Argentina no reabre las negociaciones con sus acreedores en buena fe, el FMI no será capaz de reabrir los préstamos al gobierno de Buenos Aires”.
El gobierno apunta a conseguir un acuerdo de refinanciación para los vencimientos por más de 4.400 millones de dólares que operan hasta fin de año con los organismos multilaterales.
Ante un grupo de importantes empresarios alemanes, Kirchner habló ayer de “la reciente culminación de la reestructuración de la deuda pública” y remarcó que el gobierno realizó “pagos netos de capital e intereses a organismos multilaterales cercanos a los 10 mil millones de dólares entre el 2002 y el 2004”.
En el informe semestral del FMI difundido ayer, además de la alusión a los acreedores, se estima que Argentina crecerá un 6% este año y un 3,6% el año próximo. También elevó el cálculo de crecimiento del año 2004, de 7 al 9%.
“La fuerte recuperación de la Argentina continúa”, señaló el informe del FMI, para luego destacar que si bien la inflación “subió en los meses recientes, se espera que termine el año dentro de los objetivos del Banco Central” en torno al 8%. Si “quiere mantener la recuperación” económica debe “continuar sus prudentes políticas fiscales, la normalización de las relaciones con los acreedores privados” y la profundización de las “reformas estructurales”, señaló el organismo en el informe.
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