CRECE LA TENSIÓN POR EL REGRESO DE LA VIOLENCIA ÉTNICA EN KOSOVO
Mientras aumenta la preocupación por los incidentes que ayer dejaron 22 muertos y 500 heridos en Kosovo, el comandante de la Fuerza de la OTAN en la región (KFOR), el general alemán Holger Kammerhoff, autorizó hoy a la utilización de la fuerza para hacer frente a las violencias étnicas en aumento en esa provincia.
El portavoz de la policía de la ONU, Derek Chappell, informó que los agentes internacionales tuvieron que evacuar hoy a un grupo de serbios de un campamento en la localidad de Obilic, en el centro de Kosovo, porque los había “rodeado un gran grupo” de albaneses.
En los disturbios que ayer se extendieron a media docena de localidades kosovares murieron 22 personas y unas 500 resultaron heridas, según informes de la policía de la misión administradora de la ONU para Kosovo (UNMIK). Entre los heridos hay 48 policías internacionales y once soldados de la KFOR, según estos datos, aún incompletos.
Chappell sostuvo que el “único objetivo de los ataques de ayer fueron los serbios, sus casas, sus iglesias” y opinó que es posible que las protestas albanesas fueran coordinadas de algún modo o planeadas.
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