CRECE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
Antigua, secreta y cerrada. Con estas tres características es posible definir a la violencia doméstica, esa que se ejerce intramuros y que resulta difícil de detectar, a menos que alguien la denuncie. Por esas mismas condiciones resulta prácticamente imposible anticiparse a los hechos y hacer una prevención primaria. En todo caso ésta pasa por reiterar una y otra vez que todas las personas tienen derechos, además de deberes y obligaciones. Por lo demás, se trata es de evitar que el maltrato se repita y se extienda a otros miembros de una familia.
De todos estos temas habló hace una semana en la ciudad el experto mexicano Arturo Loredo Abdalá, invitado -entre otras instituciones- por el Comité de Maltrato Infantil del Hospital Orlando Alassia. La realidad que planteó para Latinoamérica se repite en Santa Fe, donde hace unas dos décadas se comenzó a trabajar en el tema de manera institucional, y se crearon para ello organismos específicos.
La Lic. Verónica Artigues es jefa de Servicio Social en el Alassia. En ese hospital, el comité funciona hace seis años y en ese lapso recibió 1.068 casos, de los cuales sólo hasta el 15 de setiembre fueron 231, más que en todo 2004. “Son los detectados, porque sabemos que pasan muchos más que no alcanzamos a tomar ni aún dentro del hospital”, aclaró.
Una violencia secreta
Las estadísticas siguen indicando que el 95 % de los adultos lesionados son mujeres (y la violencia es ejercida por hombres). En niños el 60 % son mujeres con lesiones físicas, pero más del 70 % con abuso sexual y similar entre niños y niñas en casos de abandono o negligencia.
“Es una relidad muy oculta, silenciosa y con la que hay que trabajar mucho. Uno interviene en violencia doméstica cuando ésta ya se manifestó, porque aún se sigue resguardando la situación de privacidad de la familia”, consideró.
Entonces se trabaja en atención terciaria: cuando se detectó la situación de maltrato y hay un riesgo, se interviene para impedir que siga sucediendo. Y se está tratando en hacer prevención secundaria sobre comunidades de riesgo.
-¿A qué se llaman comunidades de riesgo?.-Se dan a nivel mundial y se reproducen acá. Todos los niños menores de 5 años constituyen una comunidad de riesgo. Es el niño que no tiene inserción social y hasta que empieza a ir al preescolar no se lo ve. Otras comunidades las constituyen todos los niños que nacen con alguna discapacidad, física, neurológica, social; el nene llamado problema (inquieto o encasillado como hiperkinético); embarazos no deseados; familias numerosas; hijos primerizos, casos de pobreza paupérrima no estructural.En este caso Artiguez hace una distinción entre pobreza crónica y aguda: en la primera se ubica el “pobre de siempre”, adaptado a la situación y en la segunda a miembros de clase media empobrecidos desestabilizados de su nivel de vida normal. “Todo cambio en la familia que produce crisis son situaciones de riesgo”.
A cuatro lugares por tres vías
En Santa Fe funcionan cuatro comités de maltrato: además del Alassia, el Centro de Asistencia a la Víctima de la Defensoría del Pueblo, el comité del Mira y López y Violencia Familiar. El del Alassia está integrado por cuatro disciplinas: pediatras, trabajadores sociales, psicólogos y una abogada.
Las denuncias llegan por tres vías. Los casos de abuso sexual ingresan generalmente por División Judicial. Sin embargo, “salvo el abuso agravado con acceso carnal, el agresor queda libre y ésta es una de las situaciones más complejas que no tiene respuesta”.
Otra vía es la consulta directa al hospital, sea por abuso sexual u otro tipo de maltrato. En general las denuncias que no se hacen en forma directa son las de violencia intrafamiliar, ejercida por el padre, el hermano, un compañero. “En esos casos se plantea un problema severo, cuando el familiar es muy directo y es menor”. En ese caso se estima que el menor, suele estar escondiendo él mismo una agresión. El tratamiento se hace por separado. La tercera vía es lo que se detecta desde la internación.
-¿Los médicos están capacitados para detectar esas situaciones, lo tienen incorporado como parte de su diagnóstico?-El comité ha hecho cierta política de capacitación, sobre todo en residentes y los otros médicos saben que tienen reglamentos internos y deben informar sobre determinados casos. La ley de violencia familiar de la provincia dice que cualquier persona que trabaje en el Estado (maestro, director, enfermero, portero, oficinista) que esté en conocimiento de un posible maltrato infantil debe informalo a quien considere conveniente (policía, comité de maltrato, etc). -¿Siempre se trabaja sobre hecho consumado o se puede hacer prevención?-La prevención es esto, trabajar hacia la comunidad. La prevención primaria es muy difícil. Lo que consideramos como tal es trabajar con la comunidad que tiene que empezar a tener otra mirada sobre los niños y mujeres a nivel general. Mientras el hombre siga pensando que su mujer es parte de su propiedad y por lo tanto puede mandarla, es inútil intentar decirle que la trate bien. El hombre puede considerarla una propiedad valiosa, pero sigue siendo una propiedad. Hasta que el hombre, desde el enfoque autoritario y masculino de la Argentina, o los padres dejen de ver a sus hijos como un objeto y entiendan que son otra persona y como tal tienen derechos, deberes y obligaciones, no va a cambiar.
“El golpe nuncamejora la situación”
Un concepto clave como que el golpe no resuelve nada ni mejora la situación es el que transmiten los integrantes del Comité del Hospital Alassia y, en general, todos los organismos que trabajan en la prevención del maltrato.
“Hay padres de adolescentes que se preguntan cómo controlar a su hijo si no es pegándole, pero el tema es que cuando se dan cuenta de que están desbordados deben concurrir a otro lado antes de irse a los golpes”, consideró Verónica Artiguez.
“Si el chico tiende a irse de su casa, se va a ir igual; si se hace la rata lo va a hacer igual”. En definitiva ninguna solución se encuentra en el castigo, y sí buscando ayuda.
Reclamo de Bergoglio por la niñez
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, reclamó hoy a las autoridades “respuestas inmediatas” al “vía crucis” de los niños de la calle, y advirtió que esa situación es “la expresión cabal de la injusticia y del fracaso institucional”.
“Les pido, por favor, que abramos el corazón a esta realidad dolorosa. Los Herodes de hoy tienen muchos rostros diversos, pero la realidad es la misma: se mata a los niños, se mata su sonrisa, se mata la esperanza. Son carne de cañón”, sentenció en una Carta por la Niñez, distribuida entre los peregrinos a Luján.
El purpurado porteño exhortó al compromiso y a la acción, para que “ninguna autoridad se manifieste indolente o indiferente frente al vía crucis de las familias y los niños”, y para que “ningún egoísmo o interés personal o sectorial dilate la necesaria unidad y coordinación para el esfuerzo impostergable e inmediato”.
También manifestó su “preocupación y dolor” por los niños cartoneros que arrastran sus carritos, en una ciudad en la que está prohibida la “tracción a sangre”, por los casos de turismo sexual, por la “creciente” utilización de adolescentes en el tráfico de drogas, y por la indigencia que “se expresa dramáticamente”.
El primado de la Argentina aseguró que las políticas implementadas hasta la fecha produjeron “graves daños” a los niños y los ancianos, y exigió “no postergar para el futuro el cumplimiento de estas deudas, el día y la hora es hoy o nunca”.
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