CRECE LA VIOLENCIA EN HUNGRÍA
Nuevos choques entre la policía y cientos de manifestantes de derecha, que reclaman la renuncia del primer ministro socialista Ferenc Gyurcsany, estallaron anoche en Budapest, por segunda noche consecutiva.
Los choques, que dejaron una decena de heridos, estallaron cerca del local del partido socialista, al término de una manifestación pacífica que reunió a unas 10.000 personas y que se realizó ante la sede del Parlamento.
Los manifestantes reprochan al primer ministro Gyurcsany el haber mentido a los húngaros, al esconderles en particular su programa de austeridad económica para poder ganar las elecciones legislativas de abril.
Al termino de la manifestación, varios cientos de individuos, esencialmente jóvenes, algunos de ellos con capuchas, se separaron para dirigirse a la sede del partido socialista.
En el lugar los esperaban centenares de policías antimotines que protegían la sede política, algunos de ellos a caballo, otros con perros de combate. Los policías, después de haber conminado a los manifestantes a que se dispersasen, recurrieron a la fuerza.
Los jóvenes lanzaron objetos contra las fuerzas públicas, que les replicaron con gases lacrimógenos. Un vehículo de la policía fue incendiado y al menos una decena de personas han resultado heridas, según la agencia húngara MTI.
Anoche, entre 2000 y 3000 manifestantes habían chocado con la policía y algunos de ellos lograron entrar en los locales de la televisión pública y los saquearon. La violencia dejó un saldo de 150 heridos, uno de ellos grave.
Ferenc Gyurcsany, que calificó ayer los acontecimientos de la víspera como “la noche más larga y la más sombría de toda la historia de la tercera república”, excluyó que vaya a dimitir y adoptó, por el contrario, una actitud firme. “El desorden en las calles no se impondrá y he pedido a la policía que restablezca el orden por todos medios”, declaró.
Frente a la gravedad de la situación, los diputados húngaros votaron ayer en forma casi unánime, y a propuesta de cinco partidos representados en el parlamento, un texto que condena la violencia y llama a la calma.
Otras manifestaciones, más pequeñas, se organizaron en las principales ciudades de Hungría a lo largo del martes.
Las protestas de ayer comenzaron luego de que la radio pública húngara difundiera, el domingo por la noche, la grabación de un discurso a puertas cerradas ante los diputados del partido socialista, en mayo último, en el que Gyurcsany declaraba que el gobierno sólo había hecho “estupideces” y que mintió durante un año y medio para esconder su proyecto de austeridad.
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