CRECE LA VIOLENCIA EN IRAK Y LA CRUZ ROJA DEJA EL PAÍS
La violencia recrudeció en los últimos días en Irak. Los ataques de los rebeldes iraquíes se transformó en algo cotidiano. Hoy atacaron un convoy militar de Estados Unidos en la ciudad de Falluja, 80 kilómetros al oeste de Bagdad, y mataron a dos paracaidistas. Esto se suma a las siete víctimas de ayer: seis de un helicóptero derribado en Tikrit y un soldado acribillado en Mosul. Washington respondió con un ataque a gran escala que incluyó la utilización de cohetes y bombas de 250 kilos.
Ante el aumento de los combates y la amenaza de nuevos atentados terroristas, la Cruz Roja internacional decidió hoy cesar temporalmente sus operaciones en la mayor parte del país.
“Decidimos cerrar de manera temporal nuestras oficinas en Bagdad y en Basora en vista de una situación muy peligrosa y volátil”, dijo Florian Westphal, vocero del Comité Internacional de la organización. Y aclaró que sólo mantendrá “una presencia en el norte”, una zona controlada por los curdos.
”Esta decisión debe ser analizada en el contexto de que nos negamos a aceptar protección militar alguna contra los edificios o el personal”, señaló.
El presidente de la Cruz Roja, Jakob Kellenberger, en una entrevista publicada hoy por el diario suizo Tages-Anzeiger, dijo: “Debemos admitir con dolor que la Cruz Roja, como una organización humanitaria de gran tamaño, se ha convertido en el objetivo de ataques por parte de un grupo de personas”.
Aumentan los combates
Los rebeldes iraquíes mataron hoy a dos paracaidistas estadounidenses e hirieron a otro al oeste de Bagdad, mientras el ejército de Estados Unidos hizo una demostración de fuerza en Tikrit, población natal de Saddam Hussein. Atacó y destruyó varios edificios con cohetes y bombas de 250 kilos cerca del sitio donde ayer se estrelló el helicóptero Black Hawk.
El bombardeo estadounidenses se llevó a cabo durante esta madrugada en los suburbios de Tikrit, uno de los principales bastiones de la resistencia contra Estados Unidos. Seis estadounidenses murieron a bordo del helicóptero, al concluir la semana más sangrienta en Irak para fuerzas norteamericanas desde la caída de Bagdad en abril.
En represalia, los soldados estadounidenses armados con cohetes y ametralladoras pesadas destruyeron un depósito y dos edificios que se presume estaban siendo usadas por combatientes. Cazas de la fuerza aérea dejaron caer varias bombas en la zona.
El teniente coronel Steven Russell, comandante del 1er Batallón del Regimiento de Infantería, dijo que “esto intenta recordar a la población que tenemos dientes y garras, y podemos usarlos”. El mando militar en Tikrit informó que la operación incluyó patrullajes, emboscadas y allanamientos, con el fin de desactivar a los grupos que combaten a la coalición.
En cuanto al ataque perpetrado hoy por los rebeldes, se supo que hicieron detonar una bomba cuando pasaba de un convoy militar en la ciudad de Falluja, 80 kilómetros al oeste de Bagdad.
Los soldados muertos pertenecían a 82da. División Aerotransportada y se desplazaban en un vehículo blindado Bradley, que voló por los aires cuando estalló el explosivo.
La ciudad de Falluja, de mayoría sunnita, es una de las más conflictivas de Irak y concentra gran parte de los diarios ataques contra las tropas de ocupación norteamericanas.
Los dos efectivos muertos hoy elevan al menos a 149, la cifra de bajas militares norteamericanas en ataques en Irak desde que Washington declaró el fin de las grandes operaciones de combate, el 1 de mayo pasado.
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