CRECE UN ASENTAMIENTO A LA VERA DE LA RUTA 168
Saliendo de la ciudad, pasando el complejo comercial Wal Mart y antes de llegar a La Guardia Bajada Distéfano, un cartel hacia la derecha anuncia la llegada al barrio Nueva Esperanza.
Alrededor de cincuenta familias son las que habitan allí -en viviendas precarias, la mayoría; y de material, la minoría- y que se ubican a lo largo de los 400 metros que comprende la única calle de ingreso; sin contabilizar a quienes viven en los ranchos de las inmediaciones.
Días atrás El Litoral recorrió la zona y encontró a los integrantes de la familia Da Silva; quienes contaron que llegaron a Nueva Esperanza desde Pompeya y como consecuencia de la inundación.
“En un primer momento, ni bien nos inundamos, hicimos un ranchito cerca de Wal Mart pero, como nos corrieron de ahí, hace un año nos asentamos acá. Cuando pasó la inundación, nuestra casa -por la de Pompeya- quedó completamente destruida y fue por eso que decidimos quedarnos”, contó Juan Carlos. Y agregó que con el subsidio otorgado por el Ente de la Reconstrucción compró ladrillos y levantó su vivienda.
Un enorme basural forma parte de los alrededores del lugar. Al respecto, los lugareños señalaron que allí se vive del cirujeo, además de la cría de animales, y que erradicarlo significaría “cortarle el medio de subsistencia a la gente”.
UN ASENTAMIENTO QUE CRECE
Lo que parece ser un barrio, ya que así lo define un cartel, no es otra cosa que un asentamiento en crecimiento ya que, de acuerdo con lo manifestado por los vecinos, un día llegaron al lugar -sin saber a quién le pertenecía la tierra sobre la que levantarían su hogar- y se instalaron.
De cualquier manera, la ayuda de un hombre conocido como Gusano incidió para que así ocurriera y para que lo que en un principio fueron ranchos perdidos hoy cuentan con agua, luz y hasta con una plazoleta a nombre de un ex intendente.
“Gusano es un hombre que viene a visitarnos. Fue quien nos dijo dónde ubicarnos, el que nos trajo la luz y el que gestionó que pase el aguatero. Además, él nos trajo chapas y para las fiestas comida. Ah… y el que inauguró nuestro barrio”, dijo Juan Carlos. Y agregó, a modo de reclamo, que la llegada de la luz -producto de que se trata de una conexión irregular- es poca y no alcanza para abastecer a todos.
“Cuando nos trajeron acá, Gusano nos dijo que nos iban a dar una casita en otro lado pero… todavía no nos dieron nada. Incluso nunca vino nadie de la Municipalidad a esta zona más que el aguatero. Más allá de eso, Nueva Esperanza es un lugar tranquilo y no lo cambio por Pompeya. Nos llevamos todos muy bien y ya nos conocemos todos”, manifestó María del Carmen Da Silva.
RESPUESTA MUNICIPAL
Consultado por El Litoral, el director de Vivienda, Alfredo Migone, reconoció que la zona está creciendo de una manera inadecuada, ya que se trata de terrenos bajos, inundables y aparentemente privados, y que desde el municipio, tiempo atrás, se iniciaron acciones para relocalizar a la gente. Asimismo señaló que el problema radica en la proliferación de viviendas y en que cuando se hace un nuevo relevamiento cada vez son más las familias instaladas y, además de desactualizarse la información, se desorganiza todo tipo de planificación.
“La instalación de familias en ese sector de la ciudad comenzó, varios años atrás, con la gente que vivía en los aliviadores. Es que, cuando se profundizaron y limpiaron, la empresa los sacó de ahí y se trasladaron a lo que en su momento fueron ranchos ocultos pero que salieron a la luz”, dijo el funcionario.
A lo que agregó que “por el momento estamos relevando permanentemente la zona y tratando de que no crezca. De cualquier manera, y paralelamente, la atendemos humanitariamente; lo que no quiere decir que se esté consolidando el lugar como un barrio”.
Entre sus declaraciones, Migone aclaró que la persona a la que todos conocen como Gusano, si bien es conocida, no pertenece al personal municipal y que lo que un cartel define como barrio no es otra cosa que “un asentamiento que corre peligro”. “Hoy por hoy no se puede dar una respuesta inmediata a la gente de esa zona pero cuando se implemente alguna política en materia de viviendas serán tenidos en cuenta”, puntualizó.
ORIGEN
El asentamiento Nueva Esperanza data desde hace varios años pero se profundizó luego de la inundación, ya que esta zona de la costa fue una de las más elegidas por las familias que habitaban en los barrios más afectados de la ciudad.
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