CRECIÓ EL 0,6 % EL COSTO DE VIDA EN JUNIO POR SUBAS EN ALIMENTOS
El INDEC informó ayer que la inflación de junio fue del 0,6%. Sin embargo, la estadística oficial no coincide con la “sensación térmica” de los consumidores, que perciben que la suba de precios es sensiblemente mayor.
El mes pasado los precios minoristas, o al consumidor, aumentaron menos que en mayo y abril. Y acumulan en 6 meses una suba del 3,3%. Este porcentaje está en línea con la inflación esperada por los economistas para todo el año, entre el 7 y 8%. Y está debajo de la pauta del Gobierno, del 10,5%.
Por su parte, la llamada “canasta básica alimentaria”, que calcula el costo de los alimentos y servicios básicos para sobrevivir, y que mide el nivel de indigencia, apenas se movió: subió el 0,2%.
Según los expertos, por el impacto de ciertos aumentos en productos muy básicos o porque los ingresos no alcanzan, los consumidores tienen la sensación de que la inflación es más alta.
Así, el mes pasado, las mayores alzas se dieron en alimentos, cigarrillos, gas natural comprimido y esparcimiento.
En alimentos las mayores alzas se registraron, por razones estacionales, en las verduras. Les siguieron la leche en polvo (por el impacto de las restricciones energéticas), el yogur bebible, el pan francés y lacteado, los fideos secos y las bebidas alcohólicas.
En esparcimiento, los rubros que más aumentaron fueron los equipos de audio, televisión y computación, revistas y libros.
Esos aumentos fueron compensados en parte por el retroceso de los precios de carnes (asado, carne picada, bife angosto y cuadril), pollo entero, pescado, lentejas, papas, leche fresca y algunas frutas. En el resto de los productos y servicios los precios variaron levemente por encima o por debajo del promedio.
En lo que va del año, las mayores alzas —con subas superiores al 10%— se registraron en las verduras, cigarrillos, yerba mate, bebidas alcohólicas y muebles. Las mayores caídas de precios se dieron en las frutas. Por debajo del promedio, se ubicaron las carnes, los lácteos, el transporte y los medicamentos.
Otro cambio es que, en promedio, entre enero y junio, los servicios aumentaron el 3,6%, mientras los bienes subieron el 3,1%. Así, aunque subieron un poco más, desde la devaluación los servicios siguen rezagados respecto a los aumentos que tuvieron los precios de los bienes, en especial los vinculados a la alimentación.
Los especialistas sostienen que los niveles moderados de inflación siguen reflejando que los comercios tienen dificultades para trasladar a los consumidores los aumentos de precios. Y eso se debe a que, pese al repunte económico, la población tiene restricciones en sus ingresos y sigue siendo muy cuidadosa a la hora de comprar y no convalida cualquier aumento de precios.
Además, la “sensación térmica” de los consumidores los lleva a medir sus compras. Esto se refleja en que las ventas en supermercados y shopping crecen en forma muy mesurada, y en función de ofertas y cuotas sin interés.
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