CREEN QUE EL CHOFER DEL MICRO SE DISTRAJO PORQUE IBA CHARLANDO
Se vuelca, se vuelca, se vuelca”, gritaban los chicos cuando el ómnibus se inclinaba luego de tomar la curva. No quedaron marcas de una posible frenada brusca sino el rastro de las gomas del lado izquierdo, como si el micro hubiese transitado los últimos metros apoyado solamente sobre las ruedas de ese costado.
Un perito en accidentes que estuvo en la zona y otros testigos coinciden en que no hubo falla mecánica y sí una aparente distracción del conductor, que habría estado charlando con otra persona.
No faltan otras versiones: el chofer Sebastián Marinelli (30) venía rápido o mirando un mapa o tuvo un “pestañeo” por el cansancio. O una combinación de algunas de esas posibilidades.
Las explicaciones de Marinelli no se conocen porque está detenido e incomunicado en su lugar de internación, el hospital Teodoro Schestakow, reponiéndose de traumatismos varios. Se le imputa homicidio culposo y declararía hoy en los tribunales.
El ingeniero en construcciones Pedro Hauser (46), titular de la Dirección de Defensa Civil de la Municipalidad de San Rafael y perito en accidentes de tránsito, dijo ayer a Clarín que “hay un testigo que está dispuesto a declarar que Marinelli venía charlando” y por lo tanto “la curva lo agarró de sorpresa, no la vio a tiempo y se la tragó”.
El escenario de la tragedia es una bifurcación de rutas en “T”. El colectivo Mercedes Benz de doble piso y 27 pasajeros era seguido por otro similar, con 40 viajeros, ambos de la empresa Esmimar. Lo hacían por la calle Cubillos, que termina en la ruta 173 o calle Primavera.
Unos 100 metros antes del cruce, un cartel dice claramente “T”. Veinte metros más adelante, otro letrero color verde tiene una flecha que indica que en la bifurcación, hacia la derecha, está Valle Grande, adonde iban los estudiantes. Y a otros 30 metros, se observa un tercer cartel blanco y rojo con una leyenda: “Ceda el paso”. Además, la calle Cubillos está dividida por una línea amarilla que advierte que no se puede pasar a otros vehículos.
¿Qué pudo ocurrir?. La prolija observación que hizo Hauser del lugar del percance podría ser un factor determinante en el esclarecimiento del caso. “El conductor no advirtió la curva, que se le vino encima, y tampoco alcanzó a frenar porque no hay marcas que certifiquen que lo haya hecho”. Para el perito, el chofer dobló como venía hacia su derecha, en la bifurcación, y el ómnibus comenzó a desestabilizarse. No es una “T” que forme ángulos de 90 grados, sino que existe una rectificación de la curva, una ampliación, un suave peralte asfaltado.
“Al dar la vuelta por calle Primavera, el ómnibus anduvo unos 15 metros por la mano contraria, asentado solamente sobre las ruedas de su costado izquierdo; sin poder dominar la situación, el conductor le escapó al puente que está allí —amplio como la ruta de 8 metros de ancho—y volcó al costado de un canal”, comentó Hauser.
El perito sostuvo que las huellas que dejaron “los tacos” de las cubiertas determinan que así sucedieron las cosas.
El canal no significaba ningún riesgo objetivo para los pasajeros, porque es un desagüe de aguas de riego que utilizan los agricultores. Ese zanjón tiene apenas 2 metros de ancho por 30 centímetros de profundidad.
Hauser concluyó en que el chofer se distrajo, no vio los carteles del costado del camino y cuando advirtió que se le terminaba la ruta “pegó un volantazo para doblar” y se dio vuelta entre el puente y el canal.
El perito reveló que el chofer había manejado otras veces hacia Valle Grande, por lo que conocía la ruta. El director de Defensa Civil hizo finalmente una apreciación que, de haberse ejecutado, hubiera impedido la magnitud del accidente: “Si el chofer seguía de largo, hubiese entrado en una zona de tierra, algo irregular, quebrado algunos palos, tal vez, pero nadie habría muerto”.
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