CRIMEN, SILENCIO Y OMISIONES
Con fuertes críticas a la policía y a los tres poderes del Estado provincial, alrededor de 500 personas marcharon ayer por el centro de la ciudad al cumplirse el primer aniversario del crimen de Sandra Cabrera. Encabezada por ex compañeras de quien fuera la secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) en Rosario, la movilización contó además con la presencia de numerosas organizaciones sociales y gremiales quienes reclamaron el esclarecimiento del asesinato, la conformación de una comisión investigadora independiente, la derogación de los artículos del Código de Faltas que penalizan la prostitución y la reestructuración de las fuerzas de seguridad. Durante el acto se escucharon también otras demandas: esclarecimiento de los sucesos de diciembre trágico, castigo a los responsables de la inundación en Santa Fe y “separación de jueces y miembros de la Cámara Federal que garantizan la impunidad de los genocidas”.
La marcha -desde la plaza 25 de Mayo hasta la plaza San Martín- se inició una hora después de lo previsto. A las 19 llegó a la esquina de Santa Fe y Laprida la columna del sindicato que nuclea a las meretrices rosarinas quienes portaban una bandera con el rostro de Cabrera y el pedido de justicia. Detrás de ellas se ubicaron el resto de las entidades que decidieron adherir al acto.
La movilización por calle Santa Fe fue por demás pacífica. Pero, no faltaron algunos cánticos agresivos: “Yo sabía, a Sandra Cabrera la mató la Policía”, gritaban las meretrices en alusión al agente de la División Drogas Peligrosas de la Policía Federal, Diego Parvluczyck, el único imputado en la causa quien además estuvo detenido y procesado por decisión del juez que instruyó la causa, Carlos Carbone. Tiempo después la Cámara de Apelaciones lo liberó tras juzgar que no había elementos contundentes que lo comprometieran.
Celosamente vigilada por los agentes policiales, la movilización llegó sin mayores inconvenientes a la plaza San Martín. Allí la actual secretaria general de AMMAR Rosario, Claudia Lucero leyó el documento elaborado por las organizaciones convocantes. “No estamos denunciando sólo un asesinato sino, más bien, un vasto entramado de negocios espurios, corrupción, encubrimientos y silencios que no escatima vidas para mantenerse en funcionamiento. A la muerte de Sandra, como otras tantas veces también, se sucedieron vergonzosos silencios y omisiones que deben dejar de callarse”, planteó el texto consensuado.
Luego llegaron las críticas a la investigación y al rol desempeñado por la policía y los tres poderes del Estado santafesino. “La misma policía que recauda entre las sombras varios miles de pesos extorsionando trabajadoras de la calle fue puesta a investigar el asesinato de quien los denunció. El poder judicial cometió la alta inmoralidad de dejar en una vía muerta la investigación de un crimen como este. A la vez, autoridades del Poder Ejecutivo y legisladores levantaron su demagógica queja por la muerte de nuestra compañera: afirmaron que acabarían con las herramientas de extorsión a las trabajadoras de la calle y que contribuirían al esclarecimiento de este homicidio. Los resultados están a la vista. Lo dijimos en su momento, eran operaciones de maquillaje, cortinas de humo”, argumentaron.
Los reclamos: conformar una Comisión Investigadora independiente para investigar “a fondo” el asesinato de Cabrera, derogación de los artículos del Código de Faltas que penalizan el trabajo sexual, reestructuración de las fuerzas policiales, enjuiciamiento de los responsables de los homicidios de diciembre trágico, castigo a los “Inundadores”, cárcel para los torturadores de la Dictadura y separación de los Jueces y miembros de la Cámara Federal que garantizan la impunidad de los genocidas de la región.
El momento más emotivo fue la lectura de una carta enviada por la madre de Cabrera en nombre de ella y de los tres hijos de Sandra. En ese sentido recordó que el asesinato de la titular de AMMAR dejó huerfanos a tres chiquitos “en quienes nadie pensó”.
Después llegaron las palabras de Jorge Acedo (ATE) y de Elena Reynaga la titular del gremio de las meretrices a nivel nacional. Terminado el acto, el tufillo a impunidad continuaba sobrevolando la plaza.
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