CRIMEN Y MISTERIO: APUÑALAN A UNA MUCAMA Y SE LLEVAN A UN NENE
Fue violento y extraño: ayer al mediodía una cantidad todavía no determinada de personas entró a la casa de un matrimonio de arquitectos, en La Paternal. Allí mataron a puñaladas a la empleada doméstica que les abrió la puerta y se llevaron al hijo de la pareja (de sólo tres años), al que liberaron horas más tarde en Avellaneda, al sur del conurbano bonaerense, sin pedir rescate. Para agregar más misterio la Policía confirmó que en la casa no se robó nada.
El caso conmocionó al barrio en parte por la audacia de los atacantes que entraron a la casa de Alberto Barbero Mateu a plena luz del día aunque la propiedad está pegada a la comisaría 41ª.
Según reconstruyeron las fuentes policiales con las que habló Clarín, cerca de las 12 del mediodía, Dora Gladys Sosa, la empleada doméstica luego asesinada (45 años, paraguaya) fue a buscar al hijo de sus empleadores al jardín de infantes.
Unos minutos después, los dos llegaron a la casa de Bufano 1836, una construcción de dos plantas tipo loft con pocas subdivisiones y la cocina al fondo de la planta baja. Cuando los atacantes llegaron, en el lugar estaban el nene, Sosa (encargada de cuidarlo) y otra mujer dedicaba a la limpieza, que vive en la casa y que estaba en la planta alta.
“Tocaron el timbre y la mujer fue a atender. Creemos que conocía a los que llamaron y por eso les abrió la puerta”, le dijo a Clarín el comisario inspector Carlos María Basualdo, director General de Investigación Criminal de la Policía Federal.
La casa de los Barbero Mateu no tiene una puerta de calle común. Es pesada, semiblindada y con una gran mirilla que permite ver perfectamente a quien está en la vereda. Por eso los investigadores descuentan que quienes entraron eran conocidos de la mujer.
Uno, dos, tres o cuatro atacantes, según las versiones (que no arriesgan sobre si fueron hombres o mujeres) accedieron a la propiedad y fueron hasta los fondos, donde está la cocina. Allí supuestamente estaba almorzando el nene, que habría visto todo porque en ese sector fue exactamente el crimen.
Sosa habría recibido entre ocho y diez puñaladas con un arma que no fue encontrada en el escenario del crimen. Aquí comienza la parte mas misteriosa de lo ocurrido. La Policía asegura que la otra empleada (que estaba en la planta alta) no escuchó gritos, apenas unos golpes y cuando bajó vio a su compañera desangrándose. Tampoco en la comisaría (medianera por medio) escucharon nada. Sólo una vecina admitió ante Clarín que oyó la frase “el nene, el nene”, a la hora en que ocurrió el crimen.
La sucesión de incógnitas sigue. Los atacantes se fueron por donde habían llegado pero nadie los vio, aunque llevaban en brazos a un nene de 3 años. Ni siquiera se sabe en qué escaparon.
Dada el alerta, se concentraron varias divisiones de la Federal: Robos y Hurtos, Antisecuestros y Homicidios, además de los policías de la seccional 41ª.
Durante toda la tarde se esperó que los que se habían llevado al hijo del matrimonio de arquitectos se comunicaran para pedir rescate pero esto finalmente no ocurrió. Alrededor de las 19, un empleado de Ferrobaires encontró al chiquito caminando solo y llorando por las vías, cerca del puente Agüero, atrás de la cancha de Independiente, en Avellaneda. Ese hombre llamó al Hospital Fiorito de donde salió una ambulancia para buscar al chiquito. En el hospital se comprobó que sólo tenía un chichón y algunas manchas de sangre en la ropa, que serían de la mucama.
Ya más tranquilos, los investigadores comenzaron a buscar respuestas a los muchos interrogantes del caso: descartado el robo ¿el ataque fue contra la empleada doméstica o contra la familia dueña de casa?¿ fue una venganza? ¿el plan original era secuestrar al chico y fracasó? ¿es un crimen pasional y se llevaron al nene porque vio todo? Lo concreto es que anoche los investigadores apuntaban en primer término al círculo íntimo de la mujer asesinada.
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