CRIMEN Y RECLAMO EN ARRECIFES
La de anoche fue una noche tensa en Arrecifes. A tres días de la “pueblada” en Arequito, unas 500 personas se movilizaron hacia la comisaría para protestar contra la inseguridad. Habían llegado a un pico de indignación por el crimen de un ingeniero agrónomo que fue asesinado de un tiro cuando llegaba de visita al campo de sus padres. Por el caso hay tres sospechosos detenidos, dos de los cuales son hermanos.
Muy nerviosos, algunos de los manifestantes incendiaron gomas. Otros quedaron cara a cara con los policías apostados en la puerta de la comisaría y los atacaron con piedras y con naranjas que arrancaban de los árboles de la plaza. El comisario, Horacio Ferrari, apenas alcanzó a decir que ofrecía su renuncia si la gente se la reclamaba. Lo escupieron, lo insultaron y tuvo que meterse otra vez en su oficina.
Un rato más tarde, la mayor parte de la gente se desconcentró. Pero quedó un grupo que le prendió fuego al techo de un auto y siguió arrojándoles cascotazos a los policías, que, con sus palos y escudos, formaron un cordón frente a la comisaría.
Mientras, en la Jefatura Departamental de San Nicolás analizaban si el comisario seguirá en su cargo. Hoy, el gobernador Felipe Solá recibirá al intendente Gustavo Picoy y le pedirá un informe sobre la situación.
La paciencia de los habitantes de esta localidad se colmó con el asesinato de Eduardo Vesprini, un ingeniero agrónomo de 41 años, padre de un hijo de 11.
El crimen fue el miércoles a la noche, en el campo que los padres de la víctima tienen a unos 6 kilómetros del centro de Arrecifes, sobre la ruta 51. Vesprini llegó con su novia, de 36 años, y guardó su camioneta Toyota en un galpón. Al salir se encontró con dos asaltantes. El ingeniero empezó a gritar. Entonces su padre, un hombre de 75 años, y su novia —que había entrado directamente a la casa— comenzaron a disparar a través de una ventana.
Los asaltantes también tiraron. El ingeniero recibió un balazo a la altura de un ojo y murió. El cuerpo quedó tirado en el porche de la casa y los ladrones huyeron.
Vesprini vivía en el centro de Arrecifes. Era un empleado calificado de la firma Francisco Sellart, la cerealera más importante de la zona. Este mismo año —en marzo— la dueña de la empresa cerealera, una mujer de 71 años, fue secuestrada en la puerta de su casa de Arrecifes y estuvo cautiva durante más de 10 horas.
El caso del ingeniero agrónomo tampoco fue el único crimen que ocurrió últimamente en Arrecifes. El 13 de mayo, una mujer de 76 años fue asesinada a golpes, en un supuesto intento de robo. En diciembre habían matado a un chacarero de 62 años, también para robarle.
En Arrecifes, que tiene 27.000 habitantes, dicen que la paz pueblerina se perdió hace tiempo y que los asaltos son comunes. Muchos negocios cierran a las seis de la tarde por miedo a los asaltos.
Pero el crimen del ingeniero causó una gran conmoción. En la madrugada si guiente al ataque, la Policía detuvo a José Alberto Vargas, de 24 años, que vive en un complejo habitacional en la periferia de Arrecifes. Según fuentes del caso, tiene antecedentes por otros delitos. Y anoche, según informó el Ministerio de Seguridad bonaerense, fueron apresados un hermano de aquél, Daniel Alberto Vargas, de 19 años y otro sujeto cuya identidad se reserva porque sería menor de edad.
Sobre José Alberto Vargas, algunos aseguraban: “Es el delincuente más famoso del pueblo”. Por razones de seguridad, los tres detenidos fueron llevados a San Nicolás y San Pedro.
El comisario Ferrari ocupa su cargo desde febrero de este año. En Arrecifes recuerdan que cuando fue jefe en la localidad bonaerense de Colón, los vecinos habían tomado la comisaría para reclamar por la inseguridad.
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