CRISIS EN BRASIL: “LULA NO ROBA NI DEJA ROBAR”
El ex poderoso ministro brasileño José Dirceu, actual diputado, negó ayer que él y el gobierno de Lula da Silva hayan estado involucrados en el pago de soborno a diputados a cambio de garantizar fidelidad en las votaciones del Congreso. Fue durante una indagatoria que le realizó la comisión de ética de la Cámara de Diputados, que se seguía anoche en Brasil en un ambiente cada vez más caldeado.
Dirceu esperó a las 20, horario de mayor audiencia televisiva, para leer ante las cámaras un listado de casos de corrupción en los que habría incurrido el anterior gobierno, el del ex presidente Fernando Henrique Cardoso. Entre los nombres mencionados está el del actual intendente de San Pablo, José Serra, el precandidato presidencial con mejores chances para enfrentar a Lula da Silva en las elecciones de octubre del año próximo.
Dirceu, el ex funcionario más atacado por los socialdemócratas y el derechista Partido del Frente Liberal, aseguró que el presidente Lula encabeza un gobierno que “no roba, no deja robar y combate la corrupción”. Al principio de la reunión tuvo un enfrentamiento con su enemigo número uno, el diputado Roberto Jefferson, del Partido Laborista Brasileño, un ex aliado del Partido de los Trabajadores.
Este legislador había prometido aportar pruebas explosivas para demostrar que hubo un sistema de coimas dentro del Congreso, presuntamente orquestado desde las oficinas del el ex ministro Dirceu. Pero Jefferson se limitó a repetir lo que ya había mencionado en múltiples reportajes concedidos a la prensa brasileña, sin aportar papeles.
Dirceu negó enfáticamente haber sido informado sobre la existencia de un esquema de “salarios extras” para premiar a legisladores de los partidos de la coalición oficialista y hasta del propio PT, en el cual milita. “Jamás permitiría compra de votos o pago a parlamentarios. Jamás le hice a ningún parlamentario alguna propuesta que no sea lícita, republicana”, dijo.
Dirceu aseguró que oyó hablar de las presuntas coimas en un artículo publicado el año pasado por el diario carioca Jornal do Brasil. “Yo tenía noticias de la compra de votos en la época de la reelección” del ex presidente Car doso, replicó. Dirceu advirtió que es preciso “preservar la democracia, las instituciones y la gobernabilidad” en Brasil. Dijo que “es un derecho de la oposición disputar el poder, pero el país no puede colocar en riesgo los 20 años de avances democráticos que conquistó”.
Con frases de efecto tan propias de los parlamentarios, este primer enfrentamiento directo entre Dirceu y su colega acusador Roberto Jefferson parecía terminar ayer sin una definición.
Había una enorme expectativa de que el ex hombre fuerte del gobierno de Lula da Silva repartiría denuncias y amenazas contra sus adversarios y los del presidente brasileño. Lo que recién empezó a ventilar cuando anochecía, después de las primeras cinco horas de indagación.
Jefferson, el hombre de las denuncias explosivas, acusó a Dirceu de mentiroso. Y comentó que con el ex ministro “trataba asuntos republicanos y otros no tan republicanos”. Fue entonces que relató haber asistido, junto con Dirceu, a una “negociación” con la empresa Portugal Telecom, a la que supuestamente se le habrían pedido “recursos”.
“Yo creo, diputado Dirceu, que el momento nacional no admite más actitudes escapistas o falsas. No falsee más la verdad”. En tono irónico y con tranquilidad forzada, Jefferson dijo a Dirceu: “Usted siempre atemoriza a las personas. Muchos temen enfrentarse con usted. Pero yo no. Por el contrario, ese enfrentamiento genera en mí una gran satisfacción”. Es difícil saber cuáles serán las consecuencias de esta indagación a dos legisladores que están en la primera línea de la crisis brasileña.
Sí puede decirse que Dirceu prefirió no hacer de Jefferson su blanco principal. En realidad, el enemigo verdadero está en otro lado: es el Partido Socialdemócrata Brasileño, que quiere desplazar al Partido de los Trabajadores del poder. Desgastar a Dirceu, el ex hombre fuerte del gobierno de Lula, es la carta más fuerte jugada hasta ahora. No quiere decir que será la única.
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