CRISIS FINANCIERA EN NUEVA ORLEANS
Cuando sus habitantes comienzan a regresar y la vida cotidiana vuelve de a poco a recuperar su ritmo, el nuevo fantasma en Nueva Orleans ahora es la ruina económica. A cinco semanas del paso devastador del huracán Katrina, el alcalde de Nueva Orleans anunció ayer el despido de unos 3.000 empleados de la comuna. El argumento esgrimido por el funcionario fue la imposibilidad de poder pagar los sueldos y las contribuciones.
El alcalde Ray Nagin —quien durante los primeros días de setiembre tuvo serios enfrentamientos con la Casa Blanca por el manejo de la catástrofe— hizo el anuncio en una conferencia de prensa transmitida en directo por las principales cadenas de televisión. Allí Nagin explicó que hizo “todo lo posible” para encontrar los medios financieros necesarios para pagar los sueldos de la ciudad del estado de Lousiana, que quedó prácticamente destruida luego del paso de Katrina y de la inundación que la dejó casi en un 80% bajo el agua.
Nagin dijo que está “muy triste” por semejante medida, pero la justificó al decir que tiene como objetivo garantizar el funcionamiento de las estructuras básicas de la ciudad. La drástica decisión no incluye ni a la Policía ni a los bomberos. Por su parte, la gobernadora de Louisiana, Kathleen Blanco solicitó el martes al presidente George W. Bush la modificación de las leyes federales para que se le permita utilizar fondos federales para el pago de salarios a los empleados locales. También llamó a dar prioridad a los habitantes de la región para los trabajos de limpieza y reconstrucción
Mientras la población busca digerir el anuncio del alcalde Nagin, Nueva Orleans asiste al regreso de sus habitantes. Ayer, por primera vez desde que el huracán Katrina la arrasó el 29 de agosto, los ciudadanos —salvo los de las partes bajas de un barrio pobre devastado—, fueron autorizados a volver a sus casas.
La gente se encontró con postales desconocidas de sus propias pertenencias. Fernando Calix, en el techo de su casa de Lake View, describió el olor “horrible” que sintió cuando regresó ayer por la mañana. “Era olor a muerte”, precisó. Calix era propietario de un restaurante arruinado, y ahora encontró trabajo para limpiar casas. “Muchas carreras cambiaron”, dijo a la agencia AFP.
Luego del retorno de los comerciantes, iniciado la semana pasada, el alcalde Nagin alentó a la población a “mirar (los daños) y partir”, ya que la precariedad de las condiciones en las que se encuentra la mayoría de los barrios de la ciudad —sin agua potable ni electricidad— no asegura una buena supervivencia y entraña serios riesgos.
Ante el movimiento constante de pobladores, el alcalde flexibilizó levemente el toque de queda, que ahora se extiende entre las 20 —en lugar de las 18— y las 6 de la mañana. Aquellos que vuelven, deben hacerlo equipados como para acampar (botas, provisiones, agua y pilas) .
La situación sigue siendo de emergencia, naturalmente. En los barrios del este de la ciudad, el correo anunció la apertura de dos oficinas en las que los habitantes pueden retirar su correspondencia.
Aunque la búsqueda de cadáveres finalizó oficialmente el martes en Louisiana luego de haberse recuperado 972 cuerpos, las autoridades sanitarias del Estado previnieron que podría haber más restos en el noveno distrito, aún parcialmente inundado. El ex presidente Bill Clinton, que visitó la ciudad esta semana, estimó que las imágenes de TV “no pueden reflejar” la desastrosa situación en la que quedó el barrio.
El ex mandatario estimó que se necesitarán decenas de miles de millones de dólares “incluso 200.000 millones o posiblemente más” para reconstruir toda la región devastada por Katrina, que incluye los estados de Alabama, Mississippi y Louisiana.
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