CRISIS POLÍTICA EN PARAGUAY POR EL ASESINATO DE LA HIJA DEL EX PRESIDENTE CUBAS
El asesinato de Cecilia Cubas Gusinky, hija del ex presidente de Paraguay Raúl Cubas, desató una crisis en el gobierno de ese país. Ayer hubo fuertes acusaciones y reproches entre funcionarios y no se descarta una purga policial, por la presunta complicidad de agentes en el crimen.
La Fiscalía General del Estado apunta contra militantes de un partido de izquierda a los que vincula con la guerrilla colombiana FARC. Pero la mayoría de la población cree que se trata de un crimen común, sin tintes políticos, según opinaron en llamados a radios y programas de TV.
Los cruces en el gobierno de Nicanor Duarte Frutos comenzaron el miércoles, cuando la policía encontró el cuerpo de Cecilia Cubas (31) en una casa de las afueras de Asunción. Había sido secuestrada cinco meses atrás. Ayer, el jefe de Policía, comisario Carlos Zelaya, presentó su renuncia. El ministro del Interior, Nelson Mora, dijo que haría lo mismo si el presidente lo pedía. Pero según trascendió, Duarte los confirmó en sus cargos.
La policía, muy desprestigiada en Paraguay, está acusada de haber entorpecido la investigación sobre el secuestro de la joven.
El ex presidente Cubas —quien gobernó 7 meses, entre 1998 y 1999— aseguró que pagó 800.000 dólares como rescate, y que le pidieron más. Los secuestradores, en cambio, dicen haber recibido 300.000. Esa diferencia es una de las incógnitas del caso, y en los medios paraguayos se desliza que la policía podría haberse quedado con ese dinero. La hipótesis, claro, no fue respaldada por ningún funcionario.
El comisario Merardo Palacios, jefe policial de la localidad de Ñemby, donde se encontró el cadáver, denunció que fue trasladado abruptamente a otro destino tras iniciar una investigación sobre los habitantes de la casa. Y confirmó ante la Justicia que entregó fotos y una filmación de la vivienda al área de inteligencia de la policía, pero que no hubo un seguimiento del caso.
El ministro del Interior y el fiscal general Oscar Latorre negaron esta versión. Con todo, reconocieron la incompetencia del personal policial durante la investigación del secuestro. “Hay grabaciones de oficiales y suboficiales involucrados directamente en la investigación que tuvieron una conducta desleal”, admitió Mora.
Latorre, quien fue involucrado en casos de corrupción, señaló que “no se debe desviar la atención de la cuestión principal, la instalación en este país de una organización preparada para secuestrar, con apoyo del exterior”.
Esta semana, el fiscal presentó evidencias del presunto vínculo de al menos uno de los seis detenidos por el secuestro, Osmar Martínez, del partido de izquierda Patria Libre (PPL), con Rodrigo Granda, el “canciller” de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), capturado en diciembre en Venezuela.
Fuentes cercanas al gobierno paraguayo revelaron a Clarín que detectaron correos electrónicos entre esos hombres, donde referían a Cecilia como “la fruta”. En uno que Martínez le envió a Granda, decía: “Todo preparado para el cultivo. Se espera el envío de un asesor, negociador, un ingeniero, para una mejor cosecha y mejor negociación”. Luego, al recibir el dinero del rescate, Martínez escribió: “La cosecha no fue la esperada, pero aún no está todo cerrado”.
Más tarde, al parecer en diciembre, según los investigadores, volvió a escribir: “No creo que la fruta pueda aguantar más tiempo, ya se está pudriendo”.
En aparente alusión al PPL, Duarte Frutos afirmó que fue desenmascarada “una banda de criminales que operaban bajo el ropaje de la política”. Y agregó: “Sabemos quiénes son, qué buscan y no descansaremos hasta extirpar este cáncer que pretende instalarse en la sociedad”.
El fundador del PPL, Juan Arrom, y su segundo, Anuncio Martí, están refugiados en Brasil desde que fueron involucrados en el secuestro, en 2001, de María Edith de Debernardi, esposa de un empresario que pagó un rescate de un millón de dólares.
Mientras, los detalles sobre cómo murió Cecilia Cubas provocaron aún más horror. La joven fue encontrada en posición fetal, en estado avanzado de descomposición. Latorre informó que “la causa de la muerte fue por asfixia” y detalló que la nariz y la boca de la muchacha estaban cubiertas por cintas de embalaje. Además, dijo, estaba muerta desde hace entre 30 y 60 días.
La joven estaba en un hueco de 0,70 metro de diámetro y 1,70 de altura, bajo el piso de la casa. El túnel se conectaba con una bóveda de 2 por 3 metros de diámetro y 2 de altura. El lugar donde estaba Cecilia, tapada por escombros, era el más frío.
No está claro si los secuestradores tuvieron intención de matarla o si fue un error. Según fuentes de la investigación, una hipótesis es que no buscaban asesinarla, pero se excedieron en la cantidad de hipnóticos que le proporcionaban para mantenerla sedada.
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