CRISTO LE VA GANANDO AL OSCAR
Algo está pasando en Hollywood, y no para bien de la industria del cine. O tal vez, sí.
El estreno, ayer, de La Pasión de Cristo, decididamente está opacando la ceremonia con la que anualmente Hollywood se celebra a sí misma. “¿Acaso alguien habla de El Señor de los Anillos esta semana? Evidentemente Gibson es el vencedor. ¡Y ni siquiera está nominado!”, dijo Anthony Mora, autor del libro Spin to Win (Producirse para ganar).
Mientras las críticas al filme siguen (ver más información al respecto en la página 7) los canales de televisión y la prensa en general le dedican mucho más tiempo y espacio al filme sobre las últimas doce horas de Jesús que a la entrega del Oscar.
Con todo, un aviso publicitario de la compañía cinematográfica DreamWorks en favor de la actriz iraní Shohreh Aghdashloo (del filme House of Sand and Fog) y en desmedro de la norteamericana Renée Zellweger (del filme Regreso a Could Mountain) desató una polémica en Hollywood.
El controvertido aviso de la productora de Steven Spielberg intentó servir de apoyo a la postulación de Aghdashloo en el rubro de mejor actriz secundaria, según informó la agencia de noticias Ansa. Pero DreamWorks violó las reglas de la Academia, porque creó un anuncio explicando por qué la estatuilla debería corresponderle a la actriz iraní: “El Oscar irá seguramente a la Zellweger también si lograra ganar Aghdashloo”.
La jugada fue interpretada por la Academia como un intento de perjudicar a Zellweger, gran favorita a ganar el premio, tras obtener el Globo de Oro y el BAFTA, que entrega la Academia de cine inglesa.
“Es cierto que ésta es un evolución desagradable y deplorable en la campaña por los Oscar. Hablé con muchos miembros de la Academia en las últimas horas y todos recibieron de modo negativo esta iniciativa”, comentó Bruce Davis, director ejecutivo del organismo.
Jeffrey Katzenberg, uno de los fundadores de DreamWorks, se vio obligado a pedir disculpas por la publicidad. “Fue un error en un año en el que todos estamos comprometidos a conducir una campaña promocional de alto nivel ético y este es indudablemente un paso en falso”, reconoció el productor de El Rey León.
La polémica, sin embargo, no tendrá grandes consecuencias en el voto para los Oscar, porque las urnas se cerraron ayer al mediodía en Los Angeles y las planillas fueron enviadas a los 5.803 miembros de la Academia el 4 de febrero pasado.
Este año la Academia decidió acortar la cantidad de días entre el anuncio de las nominaciones y la entrega en el Kodak Theatre, para evitar todo tipo de campañas de marketing agresivas, como las que se venían produciendo, básicamente entre Miramax y DreamWorks. La ceremonia del domingo no se verá en la Argentina por TV abierta, sino por la señal de cable TNT.
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