CRITICAN EN ESTADOS UNIDOS EL PLAN DE BUSH SOBRE GRIPE AVIAR
Algunas quejas, por ejemplo, están relacionadas con los fondos que los estados norteamericanos deberán verse obligados a desembolsar para hacerse de drogas antivirales y otros tratamientos contra el mal.
“Los estados están extremadamente nerviosos sobre qué les exigirá” este nuevo plan, disparó ayer el senador demócrata Patty Murray. Algunas voces además consideran que el plan llega demasiado tarde y que en realidad ésta estrategia debió haberse aplicado hace cinco años. Otras críticas ponen en duda la efectividad del gobierno federal en actuar rápidamente en caso de una pandemia, teniendo en cuenta —según recordó ayer la ex primera dama y hoy senadora, Hillary Clinton— que los Estados Unidos ya han tenido problemas en lidiar con los brotes anuales de gripe.
“Hemos experimentado en tres oportunidades la escasez de vacunas” para tratar la influenza estacional, dijo en un comunicado. Y añadió: “Si bien son buenas noticias que la administración esté concentrada en la investigación de una vacuna y su almacenamiento en el caso de un pandemia de gripe aviar, la pregunta es cómo hará el gobierno para manejar la distribución y la comunicación con un sistema que ha fallado para satisfacer las demandas anuales de vacunas contra la gripe tradicional en tres de los últimos cinco años”.
El senador republicano Arlen Specter admitió por su parte que no confía en la evaluación que hace el gobierno de las necesidades que tiene el sistema de salud norteamericano y exigió al secretario de Salud y Servicios Humanos, Mike Leavitt, más información sobre cómo se está respondiendo al desarrollo de la gripe aviar. “¿Pudimos haber actuado antes para evitar esta situación de salir corriendo en busca de protección?”, preguntó Specter. Y siguió: “Necesitamos una mejor manera de averiguar qué diablos está pasando”.
Las críticas se escucharon ayer después de que Leavitt presentó a una subcomisión del Senado la estrategia oficial contra una eventual pandemia de gripe aviar, anunciada el martes por Bush.
Se trata de un plan de 7.100 millones de dólares que prevé entre otras cosas el acopio de vacunas y antigripales.
El mismo Leavitt sin embargo debió confesar ayer en el Senado que el acopio de drogas “no es el equivalente a estar preparados”.
Resulta imposible determinar el número exacto de víctimas que podría dejar una eventual pandemia de gripe en Estados Unidos, pero una epidemia mundial severa podría infectar hasta a un tercio de los norteamericanos y matar a otros 209 mil o incluso a 1,9 millón, según el plan que pre sentó Bush.
La enfermedad, prevé el plan, se extenderá rápidamente entre los niños en edad escolar, infectando a un 40% de ellos.
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