CRÍTICAS POR EL TRATAMIENTO PENAL QUE SE DA EN LAS CÁRCELES
En una conferencia realizada en la Asociación Civil La Casa del Sur bajo el título “La cárcel en su encrucijada”, los licenciados Osvaldo Marcón y José Gabriel Giavedoni se refirieron a las características del sistema de ejecución penal y en la necesidad de que cambie para que el condenado salga de allí en mejor situación de la que entró.
En primer lugar, Marcón expresó: “El tema es cómo se empieza a pensar la problemática de las cárceles desde otra perspectiva”, y explicó: “Fantaseamos con el hecho de que crear más cárceles trae mejoras. Y esto no funciona. Hay problemas en lo que es la estructura de funcionamiento y con cuestiones que están pasando a los internos. Cuando digo que todos tienen que trabajar dentro de las cárceles estoy pensando desde mi perspectiva”, señaló. “Para mí –agregó sobre el particular– el trabajo es valioso porque soy un empleado estable que cobra todos los meses y tengo cierto grado de realización en lo que hago. Tenemos que ver esto, adaptándolo a las singularidades de cada preso dentro de la problemática social”.
Al respecto continuó: “El tema que podemos plantear ahora es ¿cómo hacemos para que el que está ahí adentro haga cosas significativas para él, que lo rescaten como persona? El detenido tiene una serie de valores que pueden y merecen ser rescatados. El trabajo desde la singularidad es eso. Veamos cómo le fue a cada una de las familias de los presos de la cárcel de Coronda. O sea, cómo estaban económicamente antes de que él entrara a la cárcel y cómo están cuando sale. Conozco estudios que corroboran lo que nosotros estamos planteando: que la situación económica empeora luego del paso de una persona por la cárcel”. Y acotó: “Si sale y tiene una conducta de rehabilitación social impecable es un superhombre. Porque lo lógico sería que si las condiciones sociales que generaron esa conducta de delinquir siguen estando en peor situación, ¿por qué no volver a tener esa conducta? Pensar las cosas desde otra perspectiva, es tener en cuenta también a la familia. Si no veamos la historia fina de cada uno de los motines y cómo influye la familia en cada uno de éstos y en las otras cosas que pasan allí dentro”.
Por su parte, Giavedoni dijo que “no hay que deshumanizar a los presos porque si se los ve como a monstruos se justifica cualquier tipo de medida que recaiga sobre ellos”. Y continuó: “El problema carcelario es representado en el plano público a través de hechos violentos. A través del discurso humanista se explican los motines y las revueltas en función de características particulares de los individuos y en función de características generales, como lo pueden ser el hacinamiento y la degradación. Pero tenemos que trascender esto, porque no alcanza para explicar dichos sucesos”.
Finalmente Giavedoni afirmó: “Se mencionó que en el motín de Coronda no se podía negociar con los internos porque estaban bajo los efectos de estupefacientes y esta idea es equívoca. Porque si los informes cuentan que quienes murieron en el motín estaban marcados y señalados, estamos hablando de que el hecho fue totalmente una manifestación racional porque tenía ciertos cálculos por detrás”.
Y concluyó diciendo: “Hace doscientos años que la cárcel está en crisis y sin embargo sigue siendo el instrumento privilegiado del Estado para afrontar los problemas sociales.
Pensemos entonces cómo un sistema democrático que se jacta de la garantías de los derechos de sus habitantes puede soportar en su mismo seno una institución donde el individuo es degradado a niveles extremos”.
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