CROMAGNON: DURA REACCIÓN DE FAMILIARES
“Yo perdí a mi sobrina y voy a boletear a los hijos de Ibarra. Y a ustedes los vamos a cagar a trompadas si no hacen lo que tienen que hacer; tengan cuidado.” A los gritos, Hugo Santillán, el tío de Jacqueline Santillán -uno de los 193 muertos de la tragedia de Cromagnon-, amenazó ayer a los diputados de la comisión investigadora de la Sala Acusadora de la Legislatura, que instruye el juicio político al jefe de gobierno porteño, contra quien también arremetió.
Los legisladores acababan de anunciar que demorarían dos días la respuesta a las recusaciones planteadas por Ibarra a seis miembros de la comisión: los macristas Martín Borrelli, Alvaro González y Jorge Enríquez; Rubén Devoto (Interbloque de Izquierda), Jorge San Martino (Recrear) y Ariel Schifrin (Confluencia).
La cuestión -informó el presidente de la comisión, Marcelo Godoy (Compromiso para el Cambio)- será tratada y resuelta mañana por el pleno de la Sala Acusadora. Y pasado mañana los 13 diputados que instruyen el proceso volverán a reunirse para evaluar tanto la ampliación de prueba como la nulidad de algunas acusaciones, solicitadas por el jefe de gobierno.
El viernes último, Ibarra pidió a la comisión que escuchara a más de 60 testigos y sostuvo que, de los 12 hechos imputados en el dictamen sobre la tragedia, “dos están repetidos, el 1 y el 8, y otros tres son imposibles de contestar por su imprecisión”.
El tío de Santillán apenas encendió la mecha. Una decena de los otros 50 familiares presentes -los que, como él, suelen encontrar en la agresión verbal y física la única forma de expresar su dolor- también denostaron el atraso en el proceso legislativo.
“¡Queremos a Ibarra sentado ya a esta mesa, basta de tanto papeleo!”, reclamó un hombre. “No vamos a parar, tengo mi familia destruida”, afirmó una mujer.
Para calmar los ánimos debieron intervenir los familiares que no habían perdido la calma y personal de seguridad de la Legislatura. Entonces, Nilda Gómez -madre de otra víctima- explicó sin estridencias: “Ya pasaron nueve meses del asesinato de nuestros hijos. Cada situación que ellos presentan y plantean, la dilación y las idas y vueltas lo único que hacen es enfermarnos más. Somos muertos vivos que andamos caminando con la foto de nuestros hijos, con el pedido de justicia de un lado para el otro. Y esto es absurdo”.
Todo lo contrario pensaron los diputados que dejaron en manos de la Sala Acusadora la resolución de las recusaciones. En verdad, observadores parlamentarios de distinto signo político coincidieron en que, en esta ocasión, la comisión investigadora actuó con absoluta lógica.
Varios familiares también lo entendieron así y pusieron distancia con las expresiones vertidas en la Legislatura. “Es algo que dijo alguien fuera de control. Yo de ninguna manera estoy de acuerdo. La desmesura por la desmesura misma no conduce a nada. Yo no me quiero cobrar la vida de mi hijo con la vida de los hijos de Ibarra. Yo quiero que Ibarra vaya preso de por vida. Los legisladores actuaron bien”, dijo a LA NACION José Iglesias, que perdió a su hijo Pedro en Cromagnon.
“Entiendo el dolor y la reacción ante la dilatación del juicio, pero agarrárselas con los hijos de Ibarra es una locura”, opinó Mercedes Blanco, madre de Lautaro, fallecido en el incendio.
Entre los legisladores hubo posiciones dispares. “Los familiares están indignados con Ibarra, que busca dilatar el proceso para salir impune”, los defendió Devoto. Borrelli fue más cauto: “Hay que armonizar el legítimo interés de los padres con las necesidades del debido proceso”.
Este contenido no está abierto a comentarios

