CROMAÑÓN: LA JUEZA CROTTO DENUNCIÓ NUEVAS AMENAZAS DE LOS PADRES
La jueza del caso Cromañón, María Angélica Crotto, denunció que familiares de víctimas de la tragedia volvieron a amenazarla: “Los chicos de Cromañón están en el cielo esperándote para juzgarte, y se van a encontrar pronto”. Ese, según la jueza, fue el mensaje que los padres le hicieron llegar a través de empleados de su Juzgado.
Es la segunda vez que la magistrada denuncia amenazas. El 1º de junio denunció que un grupo de parientes de muertos en el desastre había gritado en la antesala de su despacho que la iban a “matar” y a “quemarle” el Juzgado. Aquella vez los padres desmintieron haberla amenazado. Esta vez volvieron a negarlo. En uno y otro episodio estuvieron los mismos padres.
“Sí, estuvimos el jueves en el Juzgado pero es mentira que hayamos amenazado de muerte a la jueza”, dijeron a Clarín Nora Bonomini y Luis Fernández. “Es más: vamos a querellar a Crotto por injurias y falsa denuncia”, añadieron. Sebastián Bonomini, el hijo de ella, y Nayla Fernández, la hija de él, murieron en el desastre.
El jueves pasado Bonomini, Fernández y otros dos padres de víctimas —Ricardo Righi y Jorge Giralt— se presentaron en el séptimo piso de Tribunales, donde está la Secretaría del Juzgado de Crotto. Pidieron entrevistarse con la jueza, pero les informaron que eso no sería posible. Fueron, eso sí, recibidos de a uno por el secretario Pablo Iannariello y otros empleados del Juzgado.
El único que no ingresó fue Righi. Y Giralt entró y salió sin decir más que esperaba que la jueza lo atendiera. Dejó su número de teléfono y se fue.
Los gritos de Bonomini, en cambio, se escucharon desde el pasillo. Según la denuncia de la jueza, la madre de Sebastián le dijo a los empleados de su Juzgado: “Ibarra ya debería estar indagado, procesado y preso… Si lo echamos no fue para que esté sentado en su casa”; “Como fui a buscar a los legisladores y a (el camarista de la Cámara del Crimen Gustavo) Bruzzone a la calle Córdoba, la voy a ir a buscar a ella a su casa. No me importa si tiene custodia o no. Sé dónde es y voy a hacer guardia”.
Bonomini reconoció ayer a Clarín haber dicho eso. Pero aseguró que de “ninguna manera” sus palabras debían interpretarse como una amenaza. “Lo único que digo es que si no me atiende no me va a quedar más remedio que hacerle una guardia para poder hablarle. No quiero faltarle el respeto, sólo hablarle”, dijo.
Luis Fernández sostuvo que “de mi boca no salió una sola amenaza. Sólo mandé decirle a Crotto que si se siente presionada por el poder político que lo mejor es que se aleje de la causa”. Según el padre, “no hubo gritos, ni amenazas ni carajeos. Solo hablé fuerte”.
La nueva denuncia de Crotto recayó otra vez en manos de su colega Fabiana Palmaghini y del fiscal Rodolfo Cudicio. De acuerdo a las fuentes consultadas, desde principios de junio el expediente se encuentra en la Fiscalía. Cudicio, dijeron, todavía no pidió que se cite a indagatoria a ningún acusado.
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