CROMAÑÓN: UN AÑO Y MEDIO DESPUÉS TODAVÍA SE RESPIRA EL OLOR DE LA TRAGEDIA
Suena increíble, pero hoy en Cromañón aún se respiran los olores de la tragedia. Ya pasó un año y medio, pero el aire del local aún huele a humo, humedad y a gomaespuma quemada. Todo en realidad parece estar prácticamente igual a la noche del desastre. El escenario sigue decorado con la colorida escenografía que utilizó Callejeros, en los pisos hay desparramadas cientos de zapatillas sueltas y botellas y cajones de cerveza, en las escaleras se ven zapatos de mujer y en algunos rincones hasta se pueden encontrar las envolturas de las bengalas que se arrojaron durante el recital.
Por decisión de la Justicia Cromañón está clausurado y con custodia policial desde el 31 de diciembre de 2004, al día siguiente del desastre. Sólo se abrió un puñado de veces y para que se realizaran pericias.
“El encierro y la total falta de ventilación hicieron que adentro uno todavía sienta el olor clásico de los incendios”, cuenta Eduardo Frigerio, un experto en criminalística que recorrió todo el local. Y añade: “Pero lo que más te impresiona es la absoluta oscuridad. Cuando estás ahí inevitablemente pensás en lo que les debe haber costado escapar con toda esa oscuridad”.
En lo mismo pensó José Iglesias la única vez que entró al local. “Me puse en el mismo lugar en el que, sabía, había estado mi hijo mirando el show y me imaginé lo que había sufrido en esa oscuridad”. Ningún otro padre logró hasta ahora autorización para ingresar. “Yo lo hice en mi caracter de abogado querellante y le aseguro que no me resultó un privilegio”, aclara Iglesias.
Otros padres también intentaron que la Justicia los autorizara a entrar, pero no lo consiguieron. Una fue Cristina Quevedo, madre de una joven que murió en el incendio, la periodista Jacqueline Santillán. “Mi intención era recorrer el lugar para ver si encontraba algo, una prenda, sus sandalias, pero no me dejaron. Lo que más me gustaría encontrar es su grabador de periodista, que nunca apareció. Siempre pienso que en esa cinta quizá está grabado el sonido de su último suspiro”.
Algunos sobrevivientes sí lograron volver a meterse. Fue hace algunos meses, cuando se colaron, según juran, en un descuido policial. Tenían un mismo impulso: encontrar algo de sus hermanos muertos. “El olor era insoportable, pero lo que más te afectaba era ver las puertas y paredes manchadas por las manos tiznadas y marcadas por las uñas de los chicos que querían escapar”, recuerda a Clarín un joven.
Cromañón seguirá cerrado al menos hasta que finalice la investigación judicial ¿Después? Muchos padres pretenden que la propiedad “se expropie y se transforme en un museo, en memoria de los 194 chicos que ahí perdieron su vida”, dice Nilda Gómez, madre de un joven que murió esa noche.
Hoy, a 18 meses exactos del desastre, los familiares volverán a concentrarse en la esquina de Mitre y Ecuador, a pasos de Cromañón. Desde allí, a las 18, marcharán a Plaza de Mayo para reclamar justicia.
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