CRUCE POR EL PAPEL POLICIAL EN LOS DISTURBIOS DE LA CUMBRE
El intendente de Mar del Plata, Daniel Katz, denunció ayer la existencia de “una zona liberada por la Policía en las cinco o seis cuadras” de la avenida Colón donde se registraron violentos disturbios y saqueos en protesta por la presencia del presidente estadounidense, George W. Bush. Y el subsecretario de Seguridad bonaerense, Martín Arias Duval, salió a responderle: “Se trató de minimizar la cantidad de heridos.”
Tres días después de terminada la Cumbre de las Américas la controversia sobre la responsabilidad oficial para reprimir los disturbios se instaló por la queja persistente de los comerciantes. Y por el propio Katz, a quien los propietarios de locales también consideran involucrado en “la falta de previsión” para detener a los revoltosos, que dejaron un saldo de 37 comercios destrozados en las avenidas Colón e Independencia.
Los actos de violencia se desarrollaron a pocos metros del vallado de seguridad instalado por fuerzas combinadas (Federal y Bonaerense). Este es el principal cuestionamiento: la falta de celeridad de los efectivos, aun con la proximidad de alistamiento. “Había Policía fuera de la valla, muy cerca, y no actuó. Estuvo mirando, esperando a ver cómo terminaba. Quedó la sensación como que se liberaban esas cinco o seis cuadras de la ciudad de Mar del Plata”, sostuvo Katz.
El intendente hizo esta descripción de los hechos: “Se dijo que éste (en referencia a la presunta “zona liberada”) iba a ser el teatro de operaciones, que actúen aquí, los tenemos contenidos aquí, hagan los que tengan que hacer, que no haya muertos, que no haya un herido grave y esto es todo”. En cambio, para Arias Duval, “se trató de aislar a los más violentos”.
“Era un grupo de 100 personas que habían entrado al ACA y amenazaban con prender fuego, con riesgo cierto de concretar el atentado”, agregó Arias Duval.
—¿Quién debía actuar en el lugar? —preguntó Clarín.
—Era competencia de la Policía provincial.
—¿Y qué resolvió el mando de la fuerza?.
—Organizar la dispersión acotada de este grupo que estaba en una movilización con otros manifestantes que no participaron de hechos violentos. Si hubiéramos mandado las autobombas se hubieran producido choques cuerpo a cuerpo.
Arias Duval rechaza la acusación y aporta un dato para el descargo: “Los disturbios consumieron una hora 45 minutos, con un pico de violencia extrema de 40 minutos”, lo que considera un tiempo acotado.
Pero Katz y los comerciantes no atacan solamente la duración sino la “permisividad” para destruir. “En el último recital de los Redonditos (de Ricota) de Mar del Plata hubo más destrozos” que durante la Cumbre, replicó el subsecretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
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