CRUCES DEL GOBIERNO CON BLUMBERG Y MACRI POR EL TEMA DE LA SEGURIDAD
Hace un mes, una fundación difundió los siguientes datos: durante el primer semestre de este año, Néstor Kirchner pronunció 58 discursos, en los que utilizó 119.587 palabras. Según el trabajo, no se le escuchó pronunciar ni una vez los términos “robos”, “secuestros”, “delitos” o “crimen”. Sólo algún esporádico “seguridad”. Justamente esta palabra fue mencionada el miércoles 16 veces por el Presidente, cuando presentó su propuesta para desarrollar un programa nacional de desarme. Ayer, en Merlo, y aunque se refirió a la polémica, volvió a evitarla.
En este juego estadístico puede leerse la estrategia oficial para sacar el tema de la inseguridad de la agenda política pública. Todo lo contrario al deseo opositor, en especial del macrismo, que ve allí un resquicio para colar un brazo y atrapar al electorado.
El miércoles, el Presidente paseó su discurso por distintos ejes. Buscó mostrar preocupación por la seguridad (“en este tiempo que nos queda vamos a seguir trabajando con responsabilidad”), deslindó responsabilidades (“nuestras instituciones de seguridad, Ministro —dirigiéndose a Aníbal Fernández—, tienen que dar seguridad… Hay muchos —policías— que no funcionan, lo sabe usted y lo sabe usted también, Arslanian, en la Provincia”) y atacó a la oposición (“esto no se pude politizar”).
Ayer, en Merlo, mientras anunciaba obras, Kirchner volvió sobre el tema, pero ahora para criticar al periodista Bernardo Neustadt, que hace unos días encabezó una reducida marcha para pedir seguridad: “Veía el otro día cuando había algunos manifestándose con la Constitución en la mano, veía el rostro de un periodista que andaba con una Constitución en la mano y que se llama Bernardo Neustadt, que avaló todos los procesos militares de las desapariciones de argentinos”.
Como era de esperar, Mauricio Macri no perdió oportunidad para meterse en la polémica. “Que en una sociedad en la que bajó la pobreza, bajó el desempleo y la inseguridad aumentó, veo con agrado que el Presidente finalmente ponga el eje en el tema”, dijo sobre el discurso de Kirchner, pero enseguida lamentó que la consigna presidencial no esté planteada, a su entender, “desde una política de Estado”.
El que le respondió al líder de PRO fue el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien, fiel a su verborragia, aseguró que el presidente de Boca “es un ejemplo inmejorable del tilingo argentino. A él le importa un comino que estén los muertos casi tibios y revuelve estas cosas y las retuerce para que le den alguna posibilidad de presentarse” como candidato. Y pese al llamado de atención de Kirchner, dijo que “el Presidente conoce que sucede en cualquier lugar del país”.
También se sumó a la controversia Juan Carlos Blumberg, quien desde el secuestro y la muerte de su hijo se ha convertido en uno de los principales referentes sociales sobre la inseguridad. Mientras en la Provincia “hubo 1.050 ataques a gente mayor en siete meses”, dijo, “el Gobierno está preocupado por la marcha” por la inseguridad que encabezará él mismo a fin de mes, en Plaza de Mayo y que por eso la quiere “politizar”. También denunció “pinchaduras” en sus teléfonos, tal cual habían hecho hace unos días el propio Macri y Roberto Lavagna.
Blumberg, la gran apuesta del macrismo para pelear la gobernación bonaerense en 2007, reiteró que por el momento no analiza la oferta de esta fuerza para postularse. Inseguridad y elecciones, dos palabras que ayudarán a entender bastante los movimientos del oficialismo y sus rivales.
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