CRUENTO ROBO DOMICILIARIO EN BARRIO SARGENTO CABRAL
Autores cuyas identidades se ignoran concretaron en las últimas horas dos tremendos golpes delictivos en los barrios Villa María Selva y Sargento Cabral. El primero involucra a un trabajador mecánico que quedó literalmente “en la calle”, tras ver saqueado su taller y su domicilio particular. El otro hecho afectó a una mujer que fue robada y golpeada en el interior de su propia casa.
Como suele ocurrir, ambos sucesos -que por razones de jurisdicción son atendidos por la comisaría 5ta.- dejaron graves consecuencias en las víctimas, no sólo económicas, sino también de carácter psicológico.
Una mañana de horror
El más reciente de los sucesos aconteció esta mañana, cerca de las 9, y tuvo lugar en una finca ubicada en Ruperto Godoy y Mitre -pleno barrio Sargento Cabral-, a escasos metros de la avenida General Paz.
A dicho sitio arribó esta mañana un grupo de individuos, los que se movilizaban a bordo de un automóvil y mediante un “cuento del tío” lograron irrumpir en el inmueble.
Varios detalles de lo ocurrido dan una idea de la peligrosidad de quienes perpetraron este atraco. No sólo no se amilanaron ante la cercanía de dos avenidas -General Paz y Salvador del Carril-, sino que tampoco les importó el horario.
Ejecutaron su acto a plena luz del día, lo que supone el riesgo de eventuales testigos.
Una vez en el interior de la casa, los rufianes sorprendieron a sus moradores, que son los integrantes de un joven matrimonio y una señora jubilada. Otro dato a tener en cuenta es el grado de violencia extrema que los sujetos desplegaron contra sus víctimas.
Dueños de la situación, los ladrones se apoderaron de distintos objetos de valor, teléfonos celulares y dinero en efectivo, no sin antes ejercer severas agresiones contra una de las mujeres.
Ya con su objetivo consumado, sus autores se dieron a la fuga, abordando el mismo vehículo en el que habían llegado, y con rumbo desconocido.
Puesto el hecho en conocimiento de la policía, varias comisiones de la seccional 5ta. llegaron hasta el lugar, aunque hasta el cierre de esta edición no había novedades respecto de captura alguna.
Perderlo todo
A su vez, esta madrugada se supo de otra incursión cometida contra un taller de chapa y pintura, el que fue literalmente “desvalijado”, cuyo propietario quedó “en la calle”.
Se trató del taller “Los Gringos”, ubicado en Angel Casanello al 2200 -frente a la escuela N° 262 “República Argentina”-, esta vez en el corazón del barrio Villa María Selva.
Dicho establecimiento es propiedad de Julio Chinellatto, un hombre que lleva toda una vida de trabajo y que hoy fue hallado casi al borde del quiebre emocional cuando vio su lugar de “laburo” absolutamente saqueado.
En este caso, los delincuentes se ganaron al inmueble por la parte trasera del lugar, donde luego de saltar un tapial de mediana altura, violentaron un portón de chapa de zinc.
A partir de entonces, lo que siguió fue el desvalijamiento del lugar. Así, los ladrones se hicieron de todas las herramientas -de trabajo y de precisión-; dos equipos completos de soldaduras; máquinas amoladoras, remachadoras, agujereadoras, un artefacto para plottear y varias pistolas de las que se utilizan para el pintado de automóviles.
El perjuicio económico que significan todos los elementos robados al taller se estima cercano a los 20 mil pesos, según confió un vocero calificado.
No conformes con lo obtenido hasta allí, los sujetos arremetieron contra el vehículo particular de Chinelatto -un Volkswagen Polo-, al que le sacaron todos los artefactos de valor. También hicieron lo propio con un Renault 12 que se encontraba guardado en el lugar.
También en la casa
Esta mañana nuestros cronistas dialogaron con el dueño del taller, el que se mostró -de manera totalmente atendible- casi al borde de las lágrimas.
“He quedado sin nada. Me sacaron todos los elementos de trabajo. No sé cómo voy a volver a hacer para poner en actividad este lugar”.
El golpe perpetrado contra el taller adquiere una particular dureza por cuanto a su propietario, hace menos de un mes, también le desvalijaron su domicilio particular, ubicado en Angel Casanello al 2000.
“En esa oportunidad nos habíamos ido de vacaciones. Volvimos el 21 enero y encontramos la casa `pelada’. Se llevaron el televisor, las videos, cámaras, ropa de cama, hasta perdimos las prendas de vestir. Y así tengo que seguir, guardando la cordura mientras los delincuentes andan lo más tranquilos…”, concluyó resignado.
Este contenido no está abierto a comentarios

