Cuál cuál cuál es tu nombre
Un militante para la reivindicación de los derechos aborígenes nos ofrece una planilla para que firmemos. Es una adhesión, una conformidad al juicio que la entidad que él integra le efectúa al estado argentino y al estado español por el exterminio de sus antepasados. El hombre se apellida Vera. Lo miramos contrariados. Interpreta la interpelación visual y aclara: “acá los apellidos son lo de menos, porque nuestras abuelas fueron violadas por el hombre blanco, pero nuestra sangre y el vientre donde nos gestamos son selknam”.
El Paso Garibaldi es tan famoso en Tierra del Fuego como quien motivara que lo denominen así. Es una estrechez, una lengua de tierra que rodea al Lago Fagnano y hace que Río Grande y Ushuaia, las dos únicas ciudades de la isla, puedan comunicarse sin ningún puente artificial de por medio. Justamente, Luis Garibaldi, que nació en una estancia de la zona el 22 de marzo de 1892 quedó en la historia como el primero que halló ese paso, aunque un policía ignoto luego intentara demostrar que había pasado antes por allí.
Cualquiera que escucha el apellido Garibaldi podría asociarlo con la conquista o con la llegada de los extranjeros que poblaron el sur. Sin embargo, Luis no era Luis ni tampoco Garibaldi. Una vieja creencia popular explica no sólo cómo el fueguino fue a dar con su nombre, sino también como se “bautizaba” en las tierras en las que los onas habían dejado de mandar hacía un tiempo, por bala de los recién llegados y “convencimiento” de los curas.
Luis Garibaldi también fue alcanzado por el brazo de la “civilización”. Fue bautizado con ese nombre a los 11 años. Antes, en la Misión Salesiana, un cura que lo había tomado como secretario, en un cocoliche casi indescifrable le reclamaba que llevara el agua a la cocina… “Gare balde e tráiga l’ acua”. Gare balde pronto fue Garibaldi y a su bautistmo ya fue Luis Garibaldi.
Domingo Gutiérrez, un historiador y recopilador de precisos datos en la zona, recogió que el padre pudo ser un italiano de nombre José Stroppa, pero que su mamá –eso sí se sabe- fue una manekenk llamada Honte, que lo parió cuando apenas contaba con 16 años. El mismo Garibaldi ha reconocido la anécdota como válida a Gutiérrez. Y quizás por eso se hacía llamar Luis Garibaldi Honte, utilizando como segundo apellido el nombre de pila de su madre ona.
Con el tiempo, Garibaldi, que murió ahotado en 1981, fue un vecino reconocido, un ona asumido y hasta candidato a concejal por la Unión Cívica Radical en 1963. También le confesó a Gutiérrez en una entrevista que su verdadero nombre, tal como lo llamaba su madre aborigen, era “Paka”. Por Paka, y todos los onas a los que les negaron el nombre, la identidad y la vida, le firmamos la adhesión al amigo que un minuto después se retiró contento con su planilla.
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