CUÁLES SON LOS PASOS PARA ELEGIR AL SUCESOR
Si hay algo que siempre caracterizó al Vaticano es el total hermetismo con que manejan sus asuntos internos. Si se tiene en cuenta que está en juego la elección del nuevo Sumo Pontífice, esta regla se refuerza aún más. Por eso el proceso para saber el nombre del nuevo Papa no es rápido ni fácil. El lapso antes de que los cardenales electos se reúnan en la Capilla Sixtina, para elegir a quien guiará la Iglesia Católica, dura alrededor de veinte días.
En una primera instancia los cardenales residen en algunos de los 120 departamentos que Karol Wojtyla ordenó construir en la Casa de Santa Marta, un pensionado del Vaticano que aloja a funcionarios de la Santa Sede y a las visitas de obispos. Durante el cónclave, que quiere decir “con llave”, deliberan en secreto hasta que el Papa sea indicado por una mayoría de por lo menos dos tercios de los cardenales.
La seguridad de los votantes es una de las claves en este proceso: los cardenales son trasladados desde la Casa de la Santa Marta hasta la Capilla Sixtina en un ómnibus con vidrios blindados en medio de un centenar de agentes privados. El aislamiento también preside la elección en San Pedro. Entre los conclavistas hay técnicos que vigilan que no se ingresen grabadores, celulares, cámaras u otros elementos electrónicos que pongan en riesgo el secreto de la votación.
Con la muerte del Papa, la Iglesia ingresa en el período de la sede vacante. Si se da esta situación, los asuntos ordinarios de la Iglesia recaen en el cardenal español Eduardo Martínez Somalo y otro prelado de peso, el africano Bernardín Gantin, decano del Sacro Colegio. Sin embargo, nadie puede tomar decisiones que afecten las prerrogativas del próximo sucesor.
Una vez iniciado el cónclave, los cardenales votan dos veces por la mañana y dos veces por la tarde introduciendo en una urna el papel con el nombre escrito del elegido. Luego de la votación se procede a reunir las boletas, contabilizarlas y finalmente quemarlas en una estufa especial pero con un material de color que indica el resultado.
Este paso de quema es conocido como la Fumata: una especie de humareda negra se eleva hacia el cielo, hasta que una columna de humo blanca anuncia el fin de la elección. Pero si ninguno de los candidatos logra el mínimo de los dos tercios, entonces la Constitución del Papa establece una pausa de veinticuatro horas dedicada a la “oración”, al diálogo entre los votantes y a una “exhortación espiritual”.
Si después del coloquio se producen nuevamente votaciones negativas, los cardenales deben decidir un nuevo procedimiento: o la elección por mayoría absoluta o un ballottage entre los dos más votados. En el último acto del cónclave se le pregunta si acepta la elección a Sumo Pontífice. Si la respuesta es afirmativa sigue el último interrogante: “¿Cómo quieres ser llamado?”
Luego de la maratónica votación, el nuevo Papa va a una habitación vecina donde es saludado por los cardenales. Después se estima que aparezca en el balcón de la Basílica para ser presentado como el nuevo obispo de Roma ante los fieles reunidos en la plaza.
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