CUANDO EL LADRÓN SE DESCUIDÓ, LE ARROJÓ ACEITE HIRVIENDO
Pero, encañonada con arma de fuego y amenazada de muerte, aguardó a que el delincuente le diera la espalda y, entonces, contraatacó. Para ello se valió de un criollísimo recurso bélico; le arrojó aceite hirviendo.
Es que la mujer estaba preparando unos chicharrones en aceite hirviendo y no dejó pasar la oportunidad de hacer justicia por mano propia.
La inesperada reacción precipitó la fuga del malviviente que en contados segundos desapareció detrás del horizonte. La heroína -con quemaduras en las manos- fue socorrida por el Cobem y llevada al hospital público, donde le practicaron curaciones.
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