CUANDO LAS FICCIONES TELEVISIVAS SUEÑAN CON PARECERSE AL CINE
No se pareció un backstage y fue más extenso que una promo. Con la calidad y el formato de una “cola” cinematográfica, el especial de “Sol negro” revolucionó por unos cuántos minutos la pantalla nocturna de América. Entre la alegría que causó el triunfo de la Selección y el resúmen televisivo de “Indomables”, la “promocionada promoción” (redundancia más que justificada) de la nueva ficción de América, terminó sorprendiendo por su inédita, pero más que nada híbrida, mezcla de publicidad, cine y televisión.
Aunque no se estaba frente a la gran pantalla, sentado en cómodas butacas y con la promesa de ver un largometraje, todo en la tele olía a cine. Como si fuera el avance de una próxima película, el especial de “Sol negro” duró unos cinco minutos, arrancó con el clásico latiguillo “De los creadores de…” y siguió recopilando al rítmo de un video clip las imágenes más impactantes de la serie. A diferencia de las presentaciones que Pol-ka prepara de sus estrenos (Adrián Suar, actores del elenco, champagne y charla incluida) este avance/especial/publicidad de Ideas del Sur, dejó el glamour de lado: repitió veinte veces el nombre y el eslongan del programa (“Un viaje al lado más sombrío de la mente”) y se autoproclamó “la ficción del año”.
En esta nueva televisión donde los directores de cine más exéntricos deciden arriesgarse a probar suerte en el bastardeado pero económicamente rentable mundo de la pantalla chica; donde casi todas las producciones tienen un valor agregado (¿más cool?) si “son filmadas como en el séptimo arte”; y en donde la seriedad de la ficción o del documental televisivo estaría marcada por los “cómos y quiénes” más que por los “qués”, el avance de “Sol negro” promociona y también premoniciona: con una tele tan hecha a imagen y semejanza del cine… ¿se conseguirá finalmente un equilibrio?, ¿o dentro de unos años, habrá que sentarse frente al aparato abrazado a un balde lleno de pochoclos?
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