“Cuando no hay proyectos de vida, la droga tiene un campo casi sembrado”
Monseñor José María Arancedo analizó esta mañana, en diálogo con LT9, el documento emitido hace una semana por la Conferencia Episcopal Argentina en el que la Iglesia se pronuncia respecto del narcotráfico. El texto apunta también a la necesidad de alentar a las personas o instituciones que luchan contra el flagelo de la droga y cuestiona la falta de respuestas por parte de la dirigencia política.
Monseñor José María Arancedo (LT9)
El arzobispo santafesino habló esta mañana sobre el documento titulado “El drama del narcotráfico y la droga”, en el que la entidad que preside lanzó recientemente. En el mismo, vale recordarlo, se afirma que “la sociedad vive con dolor y preocupación” la reproducción del problema que “se instala en los barrios, destruye las familias, siembra miedo y desconfianza entre los vecinos y aleja a los chicos y a los jóvenes de la escuela y el trabajo”.
Además, se apunta directamente contra los responsables de los gobiernos nacionales y provinciales, a los que se acusa de “no tomar medidas”. A la vez, advierte que “perseguir ese delito es tarea exclusiva e irrenunciable del Estado”. En ese sentido, se recuerda que la Sedronar, principal dependencia de lucha contra el narcotráfico, no tiene un responsable designado desde hace seis meses.
Arancedo rememoró que “fue un documento que surgió el lunes, cuando comenzamos la asamblea”, a la luz de que “el tema del narcotráfico aparecía como una de las preocupaciones y se trabajó al respecto. Por eso se lo privilegió como tema, como un delito que avanza y va dejando muertos y violencia a la que nos hemos acostumbrado”.
Del mismo modo, el prelado afirmó que esta compleja trama “no tiene, a veces, el tratamiento político. Nos quedamos en cosas laterales pero hay aquí un delito que requiere una presencia del Gobierno en todos sus niveles, ante la indefensión de la sociedad”. Además, confirmó que los obispos de todo el país, reunidos en la Conferencia Episcopal, manifestaron su preocupación al respecto, aunque el tema sea localizado en Buenos Aires o las ciudades más importantes demográficamente.
“En todo el país avanza de manera llamativa, se impone y reclama una respuesta”, insistió.
Por otra parte, negó la posibilidad de que se trate de un asunto que “surgió de un día para el otro”, sino, más bien, se trata de un problema que “hace siete años se lo viene viendo”. Por ello, el grupo de sacerdotes reunidos en asamblea decidió “pronunciar una palabra fuerte pero respetuosa, alentando a la vez a quienes están en la lucha”.
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