CUANDO SE AJUSTAN LAS CUENTAS CON LAS ARMAS
La muerte de un joven de 18 años en barrio Chaqueño, este fin de semana, ratificó el triste privilegio de Santa Fe como una de las ciudades con mayor índice de homicidios dolosos en el país. Y como si la vida se redujera a una mera estadística, se recordó que el crimen de Leonardo Speleta es el número 45 en esta capital, en lo que va del año. El chico recibió tres disparos a quemarropa; según las pericias, las armas habrían sido una pistola 22 y un arma de guerra, 9 milímetros.
La evaluación de las autoridades policiales locales es que la mayoría de este tipo de ilícitos se producen por ajustes de cuentas. En diálogo con El Litoral, el jefe de la Agrupación Unidades Especiales de la Unidad Regional I, comisario Agustín Iedro, analizó las causas de los 45 homicidios.
“El 40 por ciento de esos hechos se produjo por ajuste de cuentas. Después tenemos otro 50 por ciento que se dio por enfrentamientos familiares, entre vecinos o por riñas. Y sólo cuatro homicidios, es decir un índice muy bajo, fueron en ocasión de robo”, detalló.
En cuanto a los ajustes de cuentas, Iedro sostuvo que pueden ser por cuestiones individuales o por diferencias entre bandas. “Son cosas que se dirimen con armas de fuego, durante la discusión o el enfrentamiento, con la lógica consecuencia para alguna de las partes”, subrayó.
Según sostuvo, “el 95 por ciento” de los homicidios se produce en los denominados “barrios periféricos”, sin llegar a hablar de su condición social. Con respecto a las edades, confirmó que la mayoría son jóvenes: “Sobre la base de los 45 hechos registrados este año, el 80 por ciento tenía menos de treinta años”.
LAS ARMAS
Para Iedro, uno de los aspectos más complejos en este tipo de hechos es que no puede hacerse un trabajo de prevención.
“Esto escapa a cualquier acción o trabajo preventivo; escapa a cualquier estrategia policial porque nadie puede evitar o prever que un problema familiar o una discusión entre vecinos pueda terminar en homicidio. Uno no puede imaginarse que una pelea que empezó con golpes de puño pueda derivar en un disparo”.
Sin embargo, admitió que existe un aspecto determinante que agrava la cuestión, y que sí podría ser controlado. Se trata de la tenencia de armas, y del fácil acceso que se logra a través del mercado ilegal.
“Eso sí podría hacerse -dijo-. La tenencia de armas es un problema, porque de lo contrario las diferencias se dirimirían a través de los golpes o de armas blancas”. Iedro reconoció que en su gran mayoría, las armas son del mercado ilegal.
“Provienen generalmente del mercado negro, es decir, de un comercio ilegal que se da dentro de los barrios, de compra y venta. Muchas veces, son armas que le robaron a quienes las tenían legítimamente, o vienen de otras provincias. Se venden en forma personal (no hay un local para ir a comprarlas) y casi siempre de a una; es como una transferencia de uno a otro”, explicó.
LECTURAS
En términos comparativos con otros años, Iedro consideró que la cifra que corresponde a este primer semestre de 2006 se asemeja a las anteriores. “Se mantiene un índice anual que va de 80 a cien homicidios anuales. Lamentablemente, estamos entre las primeras ciudades del país (según la relación hechos-población) con mayor cantidad de homicidios dolosos y heridos por armas de fuego. Es una característica que habla de que en Santa Fe hay mucha más violencia y una evidente desvalorización de la vida”, expresó.
A su criterio, la lectura de la realidad es “sencilla” y la conclusión, simple. “No puedo hablar desde el conocimiento profesional de un criminólogo, pero desde el saber corriente de un policía lo que se evidencia es la violencia que se ha instalado en la sociedad, sobre todo en las nuevas generaciones”, concluyó.
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