Cuantioso golpe en un supermercado céntrico
El hecho quedó al descubierto hoy, minutos antes de las 7, cuando los empleados y los encargados del supermercado de la Cadena Dar, sucursal Catamarca y Francia, llegaron al lugar para cumplir con su turno del día domingo.
Pero a poco de ingresar a la oficinas de Administración (ubicadas en el primer piso) advirtieron que habían sido visitados por los “amigos de lo ajeno.”
Las señales eran claras. Restos de maMpostería desparramados por el suelo, un desorden generalizado, la central de la alarma destrozada a golpes y -lo más importante- la caja fuerte violentada.
Los “profesionales”
“Fue un trabajo profesional”, dijeron de manera coincidente varios de los investigadores consultados en el lugar.
“Tuvieron todo el tiempo del mundo. Se nota que “trabajaron” tranquilos y que fueron sobre lo seguro. No hubo margen de error”, agregaron con gesto de fastidio.
Según trascendió los cacos ingresaron el negocio por los techos. Con la utilización de una amoladora cortaron las chapas de un tinglado y realizaron dos “boquetes”. Desde allí se “descolgaron” a las oficinas.
Lo que siguió fue ir en busca de las alarmas. Pero para esta parte lo cacos dejaron de lado la prolijidad y la delicadeza. Tanto la central como los sensores fueron anulados a golpes.
Una vez que confirmaron el terreno libre de sorpresas, fueron directamente a la acción.
Todavía es objeto de investigación determinar qué utilizaron para burlar las cerraduras de una caja fuerte de considerables dimensiones (del tamaño de una heladera).
En este sentido fuentes vinculadas a la pesquisa sospechan la utilización de una especie de ganzúa u otro instrumento de precisión.
También que los ladrones contaban con muy valiosa información, tales como las combinaciones numéricas que permitieron la apertura del blindado.
Logrado este primer objetivo fueron por el segundo premio. Una caja de seguridad, mucho más pequeña en tamaño, la que también fue superada.
Ambas incursiones le significaron a los delincuentes hacerse de un botín que oscila entre los 50 y 60 mil pesos en efectivo.
Este dinero se cree que forma parte de las recaudaciones propias del comercio y de un servicio de Rapipago que funciona en dicha sucursal.
Cumplido el objetivo sus autores se dieron a la fuga con el mismo sigilo con el que habían arribado.
Maldito domingo
El tradicional negocio hoy se mostró distinto para clientes y vecinos que se vieron sorprendidos con la presencia de patrulleros y otros móviles.
Mucho más cuando a algunos ansiosos compradores se les negó el acceso, hasta tanto termine el trabajo de los investigadores.
Peritos de la Policía Científica de la Unidad Regional I trabajaron esta mañana en el lugar, junto al personal que dio inicio a la pesquisa.
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