CUATRO FAMILIAS DE INUNDADOS TODAVÍA VIVEN EN GALPONES
Los boxes de Peñaloza 6650 sirvieron para que muchas personas se refugiaran esporádicamente luego de la tragedia hidríca del año pasado. Hoy, luego de que las aguas volvieran a su cauce hace mucho tiempo, aún quedan cosas fuera de su lugar. Una de ellas, son las cuatro familias que aún se encuentran en este ámbito.
Los Pérez Aguero, los Villanueva, los Verón y los Velázquez suman 19 personas que viven a diario entre cuatro habitaciones poco acondicianadas y un baño a compartir, ya que los químicos de que disponían quedaron fuera de funcionamiento desde febrero, mes en que la Municipalidad dejó de asistir para desagotarlos.
Todos ellos esperan pacientemente su turno para recibir las casas “recuperadas o a estrenar” que les cederá la Dirección de Vivienda de la Provincia, a algunos, y de la Cruz Roja a los Verón -que esperan el refaccionamiento de la suya.
No saben dónde tendrán que vivir. Vienen de Santa Rosa de Lima, Villa Hipódromo, San Lorenzo y Santa Lucía. No tenían vivienda propia antes de que el Salado avanzara sobre las que alquilaban.
“Un caso cerrado”
Soledad Villanueva con 24 años y 2 hijos arribó hace cuatro meses junto con su marido luego de pasar unos meses en la vecinal Piquete Las Flores. A partir de ese momento “no vino nadie, desde ese día que me trajo gente de Promoción Comunitaria de la provincia ya no volvió nadie más. Llamamos a Promoción, a la Municipalidad, a muchos lugares y todos se lavan las manos. Dicen que nosotros ya somos un caso cerrado”.
Sabe que tiene que esperar un año para que le otorguen la casa de Vivienda. Tiempo que transcurrirá compartido con las otras familias, balde en mano yendo a buscar agua a la canilla de la única pileta que usan entre todos para lavar, bañarse, cocinar. Sabe que no cobró el subsidio que le correspondía por su condición de inundada, “hice una carta al Ente, pero como yo estaba alquilando de palabra lo cobró la dueña”.
Cristina Pérez Aguero permanece allí desde setiembre. Un mes después vio incendiarse muchas de sus pertenencias a causa de una explosión en la cocina. Lo que perdió no lo pudo recuperar, “le pedí al Ente de la Reconstrucción una ayuda para poder pagar todo eso y todavía no tuve ninguna respuesta”. Tiene 44 años y vive con cuatro de sus cinco hijos. Por su trabajo en el Hospital de Niños solicitó una vivienda hace ocho meses al gremio que los nuclea, pero no obtuvo contestación.
El olvido se hizo presente en Peñaloza y Hernandarias. La necesidad los llevó a que concurran a la Secretaria de Promoción Comunitaria de la provincia, que llamen en reiteradas oportunidades a la Municipalidad y que envíen en abril pasado una carta al Ente de la Reconstrucción para que se acuerden que ellos siguen en el mismo sitio. Las respuestas no se concretan, se esperan. Hasta ahora no aparece ninguna
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