CUATRO HORAS DE TERROR PARA UN ABOGADO Y SU HIJA DE OCHO AÑOS
Un abogado de La Plata y su hija de ocho años vivieron una madrugada de terror luego de ser sorprendidos por tres delincuentes mientras dormían. Los asaltantes se metieron en la casa por una ventana y estuvieron adentro unas cuatro horas.
Los ladrones golpearon al dueño de casa porque tenían el dato de que en esos días había cobrado dinero por un juicio. Además amenazaron con llevarse a la nena, y antes de escapar con 850 pesos dejaron a las víctimas maniatadas.
Pero según el abogado, la tensión no terminó con la huida de los ladrones: denunció que cuando pidió ayuda al 911 recibió como respuesta “un interrogatorio inexplicable. Voy a pedir que destituyan a la operadora y quizás inicie una causa penal”, advirtió Marcelo Iacona, de 44 años.
En la Central de Atención de Emergencias bonaerense explicaron que el pedido se resolvió en “tiempo razonable”, aunque admitieron que existió un retraso en la llegada del móvil policial porque estaba alejado de la zona.
El violento episodio ocurrió el fin de semana en la casa de Iacona, de la calle 68 entre 24 y 25. Allí también tiene su estudio profesional. A las tres de la madrugada, el hombre oyó un ruido y se dirigió al dormitorio de su hija con un hierro que encontró en uno de los ambientes. En la casa están realizando tareas de refacción y por eso había elementos utilizados para la construcción.
“En la oscuridad vi la sombra de un hombre encima de mi hija. Me desesperé porque pensé en una violación y comencé a golpear a dos de ellos con la varilla”, contó el abogado. Los asaltantes habían entrado por el fondo de la casa y luego forzaron una puerta balcón de la habitación de la nena.
El intento de defensa duró apenas unos segundos. Los atacantes lo tiraron al piso y comenzaron a golpearlo y a patearlo.
“Somos chorros, no violines (violadores, en la jerga carcelaria). Decí dónde escondiste la guita y nos vamos”, le gritó uno de los asaltantes. Los tres tenían puestos pasamontañas y guantes y uno tenía una pistola similar a una nueve milímetros.
También parecían manejar información sobre los movimientos de la familia. Hace diez días el abogado cobró cinco mil pesos que utilizó para completar la compra de un auto. “¿Cuál de las chicas está hoy?”, preguntó uno de los ladrones a Iacona. En la casa del abogado dos niñeras se turnan para cuidar a la pequeña.
“Les mostré el lugar donde tenía guardados 750 pesos y un bolsillo con otros cien en cambio, pero buscaban más plata”, recordó la víctima.
Entonces fue el momento de más violencia. A la pequeña la maniataron y le cubrieron la cabeza con un saco. “Si mirás matamos a tu papá a golpes”, fue la amenaza. Iacona también fue atado con cables y cinta de embalar. Quedó casi en cuclillas y con la boca y los ojos tapados. Mientras, los asaltantes revisaron la casa y hasta tomaron una botella de champagne que hallaron en la heladera.
Poco antes de las siete se fueron con el dinero, un celular, una cámara digital, ropa y zapatillas. Todavía con las manos atadas Iacona se arrastró hasta el teléfono. Marcó el 911 y empujó el auricular sobre un escritorio. Así pidió ayuda.
“Me atendió una chica, le rogué que nos mandaron un patrullero y ella me preguntaba qué cosas me habían robado. Me insinuó que yo no iba a enseñarle a hacer su trabajo”, explicó el abogado todavía crispado por el entredicho.
De acuerdo con la grabación del 911 la llamada del abogado ingresó a las 7,06 de la mañana y dos minutos después fue convocado el patrullero. “La comunicación duró menos del promedio habitual y las preguntas son importantes para precisar el pedido de auxilio”, manifestó José Luis Infante, responsable del servicio. Según explicó, la operadora sólo oía a una persona que gritaba alejada del teléfono y por eso se produjo una confusión inicial. La patrulla llegó a la casa de Iacona quince minutos después.
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