CUATRO INTENDENTES ENTRE EL FUEGO CRUZADO POR KIRCHNER Y DUHALDE
A ellos cuatro, al igual que a los tres mosqueteros, parece inspirarlos la célebre frase “todos para uno y uno para todos”. Pero, a diferencia de los héroes de entonces, cuya sometimiento al rey nadie ponía en duda, hoy lo que todos se preguntan es a qué corona van a responder los “intendentes neutrales” si el enfrentamiento entre el ex presidente, Eduardo Duhalde, y el actual mandatario, Néstor Kirchner, se agudiza y rompe la alianza que les supo dar protagonismo.
Saben que esa relación pende de un hilo y, sin embargo, como buenos equilibristas, se mueven sin más red de contención que el poder territorial que construyeron durante la década de hegemonía duhaldista en la provincia. Sin embargo, los intendentes bonaerenses de Tres de Febrero, Hugo Curto; de Ituzaingó, Alberto Descalzo; de San Fernando, Osvaldo Amieiro y el hace poco incorporado Julio Pereyra, de Florencio Varela, apuestan a que la sangre no llegue al río y a que, el Presidente entienda que “la mejor manera de construir un poder serio en la provincia”, según dicen, es por adentro del peronismo y a través de sus listas.
Tal vez ensayando la respuesta a una pregunta que nunca quieren escuchar, cada vez que pueden ellos dicen “nosotros somos duhaldistas”. Conocido latiguillo con el que, hasta no hace mucho, solían frenar el desprecio que sus pares de la zona sur demostraban por ellos.
Visitan a Kirchner en la Casa Rosada y comen con él o con el ministro de Planificación, Julio de Vido, periódicamente. Cultivan así, una relación que les permite obtener gestos a favor para sus gestiones.
Trataron de “abrir el diálogo entre el Gobierno nacional y el gobernador Felipe Solá” dicen. Pero la jugada terminó mal porque esa idea —según ellos mismos comentan— “despertó los celos” del mandatario bonaerense que, creyendo ver en esa actitud una conspiración en su contra, habló con un hombre del riñón duhaldista para que los frenara.
Como muchos en la provincia, Solá sabe que el grupo de “intendentes de Curto” se conformó para pelearle espacios de poder a la “Corriente diputadora”. Este es el nombre con el que, durante la década duhaldista en la provincia, se conoció a los hombres de la zona sur que eran los elegidos por el ex presidente para los cargos legislativos y en ministerios.
Incluso, aún hoy, tanto en la provincia como en la Nación —aunque en menor medida—, salieron de allí funcionarios nacionales y hombres fuertes del Congreso que Duhalde les dejó a sus sucesores: el ministro del Interior, Aníbal Fernández (Quilmes); el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Eduardo Camaño (Quilmes); su par en Buenos Aires, Osvaldo Mércuri (Lomas de Zamora) y la vicegobernadora Graciela Giannettasio (Florencio Varela).
Ahora, los tiempos políticos cambiaron. El escenario ya no es el mismo de entonces y, ante esto, los hombres fuertes de la primera sección electoral del conurbano hacen saber que pueden ser ellos los que encabecen los cambios que públicamente se reclaman dentro del PJ. Dicen que cuentan ya con un guiño de Kirchner. Habrá que ver si, finalmente, esa es la estrategia que el Presidente empleará en la disputa con Duhalde o si esto es solo parte de las herramientas que el santacruceño empuña en busca de un golpe certero. De todas formas, por ahora, los cuatros intendentes, sin incomodarse mucho, aprovechan los beneficios que les da la indefinición.
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