CUATRO MUERTOS Y UNA MUJER HERIDA AL CHOCAR DE FRENTE DOS AUTOMÓVILES
Cuatro personas murieron en un choque frontal entre dos autos que viajaban por la ruta 9, en el acceso este a la ciudad de Funes. El accidente se produjo a las 4 de la madrugada cuando impactaron un Renault Clio conducido por un estudiante universitario de 27 años y un Volkswagen Polo en el que se desplazaban dos matrimonios, de quienes sólo sobrevivió una mujer de 48 años que sufrió fracturas expuestas y quedó atrapada en la carrocería deformada del vehículo. En el lugar no quedaron marcas de frenadas ni rastros que le dieran a la policía algún dato para establecer cuál de los dos vehículos invadió la mano contraria.
La colisión ocurrió entre las garitas 7 y 8 de la ruta 9, en el ingreso este al casco urbano de Funes, en un tramo de la ruta que tiene buena iluminación y en un horario donde el tránsito era de intensidad media. En dirección oeste-este viajaba al mando de su Renault Clio gris, patente DPN020, Marcelo Carlos Majul, de 27 años, quien regresaba de una fiesta con destino a su casa en Rosario. Por la mano contraria se desplazaba el Volkswagen Polo bordó, dominio BTC376, que dirigía Edgardo Sergio Barat, de 52 años, acompañado por su esposa, ambos oriundos de San Jerónimo Sur, y un matrimonio amigo al que llevaban hasta su casa de Roldán.
Tras el impacto, murieron en el acto el conductor del Polo y su esposa, Graciela Calcaterra, de 49 años, que viajaba en el asiento trasero del lado izquierdo. El acompañante, Fernando Alberto De la Fuente, de 53 años, falleció a poco de recibir asistencia médica, mientras que su mujer Adriana Eva Zalba, de 48, quien viajaba detrás de él, quedó aprisionada entre los hierros del auto hasta que la rescataron los bomberos voluntarios de Funes. La mujer sufrió fracturas expuestas de las que ayer se recuperaba en el Sanatorio de la Mujer, fuera de peligro.
La muerte del conductor del Clio también fue instantánea, al igual que en los casos anteriores, como resultado de los múltiples traumatismos sufridos en la colisión.
Sin huellas de frenadas
“Desconocemos la mecánica del accidente”, dijo ayer un oficial de la comisaría 23ª de Funes que acudió junto a agentes del Comando Radioeléctrico. También arribaron allí dos ambulancias, una proveniente de Rosario y otra de Funes. Las causas del choque se ignoraban porque en el pavimento no quedaron huellas de frenadas ni del recorrido de cada auto.
Los investigadores tampoco hallaron testigos directos del accidente. Tras la colisión, los vehículos fueron despedidos hacia las banquinas, por lo que la circulación de vehículos no se vio afectada. Por eso los investigadores esperaban que algún automovilista que haya pasado en ese momento por la zona pueda aportar algún dato significativo que acompañe el resultado de las pericias mecánicas o la declaración que prestará la única sobreviviente cuando se recupere de las lesiones.
El tránsito recién fue interrumpido a la llegada de los socorristas. Los bomberos debieron trabajar arduamente para descomprimir el auto donde Adriana Zalba, lúcida, clamaba por ayuda. “Nuestra labor consistió en sacar a las cuatro personas que estaban atrapadas en el Polo”, confió el bombero Ricardo Sánchez. Para ello debieron cortar el techo, desmantelarlo, retirar el asiento delantero y romper las puertas. Recién entonces lograron extraer a las personas con la ayuda de los médicos.
La sobreviviente fue trasladada primero al Hospital de Emergencias de Rosario y luego al Sanatorio de la Mujer, donde le practicaron una cirugía por las fracturas que sufrió en el antebrazo derecho y el fémur izquierdo. “Está orientada en tiempo y espacio y hemodinámicamente estable”, informó el médico de guardia Juan Odino en el momento en que Zalba, comerciante y madre de dos hijos adolescentes, era visitada por su madre.
La mujer estaba de vacaciones en Mar del Plata cuando se enteró del accidente. Según una amiga que la acompañaba, las dos parejas mantenían una profunda amistad. Presumían que los Barat iban a dejar a los De la Fuente en su casa de Roldán, como hacían siempre, para luego seguir viaje hasta San Jerónimo Sur.
A pocas cuadras de allí, familiares y una infinidad de jóvenes velaban a Marcelo Majul. La noche del sábado, el muchacho había organizado un asado con amigos en su quinta de Funes y luego asistió a una fiesta, de la cual regresaba al producirse el accidente. Era el segundo de cuatro hermanos, soltero, residía con sus padres y trabajaba en una fábrica de colchones de su padre. Le faltaba una materia para terminar la carrera de Comercio Internacional en la Universidad Abierta Interamericana. “No tenía más proyectos que el de estar al lado del viejo y seguir ayudando a su familia”, dijeron los cuñados del joven.
El sumario por el múltiple homicidio culposo y las lesiones graves que sufrió Zalba quedó en manos del juzgado Correccional 7ª. Las autopsias practicadas ayer a la mañana en el Instituto Médico Legal determinaron que las cuatro muertes fueron instantáneas y a causa de politraumatismos.
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