CUBA MUESTRA A EE.UU. SU PODERÍO BÉLICO
Ante el temor a que Estados Unidos intente un cambio de régimen en Cuba como lo hizo ya en Afganistán e Irak, el gobierno de La Habana dará a partir de hoy una muestra de su poderío bélico con la movilización de casi cuatro millones de personas, en las mayores maniobras militares en la isla en los últimos 18 años.
Los ejercicios, denominados Bastión-2004, se extenderán hasta el 19 de este mes y tienen como fin demostrar a Estados Unidos la “unidad, capacidad y preparación defensiva de los cubanos”, según indicó ayer el general Leonardo Andollo Valdés, segundo jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
“El empecinamiento de la actual administración estadounidense en destruir a la Revolución por cualquier vía, incluida la militar, determina la necesidad de realizar este ejercicio”, explicó el oficial a la prensa.
En los primeros cinco días de maniobras se movilizarán unos 100.000 efectivos del ejército, la marina y la fuerza aérea, a los que se sumarán unos 400.000 miembros de la reserva convocados para la ocasión, subrayó Andollo Valdés. En el último fin de semana de la operación Bastión-2004 se efectuarán “dos días nacionales de la defensa, con participación popular masiva” en las tareas castrenses y un simulacro de alerta de ataque aéreo, indicó el jefe militar. “Varios millones de cubanos tomarán parte en las dos últimas jornadas de Bastión”, añadió.
La última vez que el gobierno comunista de Cuba realizó maniobras militares de esta magnitud fue en 1986, según informes oficiales. Cazabombarderos MIG-29, baterías antiaéreas con cañones de 100 mm, escuadrones de francotiradores de elite, grandes unidades blindadas y diversos navíos de la marina de guerra serán desplegados a partir de hoy en toda la isla.
También participarán grupos de infantería móvil, integrados por centenares de pelotones de soldados equipados con lanzadores portátiles de cohetes antitanques y antiaéreos, encargados de hacer frente a un presunto invasor dentro del territorio.
De hecho, en Bastión-2004 se podrá observar la puesta en práctica de la doctrina de “guerra de todo el pueblo”, que impulsa el gobierno de Fidel Castro como mecanismo defensivo ante una eventual invasión de Estados Unidos, su irreconciliable enemigo ideológico.
Esta concepción militar, adoptada desde fines de 1980, señala que ante una presunta agresión el país no sólo movilizará a sus tropas regulares, sino también “a cada revolucionario, a cada patriota cubano”, según dijo el general Andollo Valdés. Todos ellos tendrán “un medio, un lugar y una forma para combatir al enemigo”, advirtió.
Los habitantes de Cuba, desde los estudiantes hasta las amas de casa, cuentan con instrucción militar y tienen asignado, de antemano, un puesto de combate o de apoyo logístico a las tropas en las 1400 zonas defensivas en que está dividida la isla para enfrentar a un eventual enemigo externo.
Evitar la guerra
Pero según el jefe militar, “el objetivo cardinal de estos ejercicios es dar otro paso hacia la concreción de lo que consideramos la principal y mejor forma de ganar la guerra: evitándola”.
En el mismo sentido, la semana pasada el general Raúl Castro, jefe de las FAR y hermano menor del presidente cubano, indicó que estas maniobras se realizarán para que Estados Unidos “las observe bien”. Son, afirmó, “para que no cometan los errores que cometieron en Vietnam y que ahora están cometiendo en Irak; para que no subestimen al pueblo cubano, que tiene mucha más unidad y por lo tanto más poderío que Irak”.
“Evitar la guerra equivale a ganarla”, agregó Raúl Castro, de 73 años y sucesor designado del presidente cubano.
Sin embargo, según algunos analistas, el objetivo de la maniobra militar y la impresionante movilización de la población civil de la isla tiene también como fin apuntalar el liderazgo de Raúl Castro (ver aparte). El gobierno de La Habana buscaría garantizar así la estabilidad del régimen tras la eventual muerte de Fidel Castro, de 78 años.
De hecho, en los últimos días la prensa cubana publicó fotos de soldados cubanos, armados y en ropa de camuflaje, en lo que sería un intento de conseguir apoyo popular a los ejercicios militares y preparar el terreno para un mayor papel del ejército en la sociedad cubana.
En este mismo sentido, el jefe de la oficina de intereses norteamericanos en Cuba, James Cason, estimó el viernes pasado que luego de casi 46 años -que se cumplirán este fin de año- está cerca el fin del régimen castrista, y que incluso quienes apoyan al gobierno comunista se están preparando para un giro democrático en la isla.
“No creo que Castro esté aquí otros 60 años, más allá de lo que digan sus médicos”, indicó Cason. “Hasta sus partidarios se están preparando discretamente para la inevitable transición”, añadió.
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