CUBA: MULTITUDINARIA MARCHA CONTRA ESTADOS UNIDOS
El líder cubano Fidel Castro encabezó hoy en La Habana una gigantesca marcha, en la que “más de un millón de personas” –según cálculos oficiales- condenaron “la política fascista” del Gobierno estadounidense hacia la isla. La protesta tiene lugar una semana después de que George W. Bush anunciara nuevas medidas en contra de Cuba.
Castro marchó al frente de la multitud por la avenida costera de El Malecón, frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana. En su discurso, pronunciado como apertura de la manifestación, el líder cubano acusó a Bush de no tener moral para hablar de democracia.
La marcha se realizó en protesta por el programa norteamericano para una “transición democrática” en la isla, anunciada el jueves de la semana pasada por Bush, el cual provocó una irritada reacción de La Habana y el rechazo incluso de varios líderes de la disidencia interna de la isla.
Ese plan prevé el reforzamiento del embargo que Estados Unidos mantiene sobre Cuba hace 43 años, asigna millonarias sumas a la oposición interna y a la difusión de las emisoras anticastristas radio y televisión Martí, mientras que limita las remesas y viajes de cubano-americanos hacia la isla.
“Es un acto de indignada protesta y una denuncia contra las brutales, despiadadas y crueles medidas que su gobierno acaba de adoptar contra nuestro país”, dijo Castro en el texto dirigido a Bush que firmó en nombre del Pueblo de Cuba y titulo “Proclama de un adversario del Gobierno de Estados Unidos”.
En un tramo del discurso, Castro aseguró que en caso de una invasión a su país estará “en la primera línea para morir en la defensa de mi patria”. Y subrayó que esa multitud “no se reúne en gesto hostil contra el pueblo de Estados Unidos” ni tampoco para causar malestar a ningún “funcionario, empleado y guardianes” de la misión diplomática norteamericana.
Cientos de miles de personas congregados desde la noche del jueves -y transportadas por cientos de ómnibus- llenaron desde las primeras horas de la madrugada las calles aledañas al Malecón, para desfilar frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos, la mayoría de ellos portando camisetas rojas, pequeñas banderas cubanas y fotos de Bush, vestido con el uniforme y el bigote de Adolfo Hitler.
Castro le dijo a Bush que “suena hueco y risible escucharlo a usted hablar de derechos humanos en Cuba, uno de los pocos países de este hemisferio donde jamás en 45 años hubo una sola tortura, un sólo escuadrón de la muerte, una sola ejecución extrajudicial, ni un sólo gobernante que se haya hecho millonario en el ejercicio del poder”.
Denunció que Bush “agrede a Cuba por razones políticas mezquinas, en busca del apoyo electoral de un grupo decreciente de renegados y mercenarios, sin ética, ni principio alguno. Usted no tiene moral para hablar de terrorismo, porque lo rodean un grupo de asesinos que mediante actos de este tipo han causado la muerte de miles de cubanos”.
En el texto, crudo, sereno pero respetuoso, Castro señaló que Bush “no puede hablar de libertad porque no concibe otro mundo que el regido bajo el imperio del terror de las mortíferas armas que sus manos inexpertas pueden lanzar sobre la humanidad”. “Usted acusa de tiranía al sistema económico y político que ha conducido al pueblo de Cuba a los más altos niveles de alfabetización, conocimientos y cultura, entre los países más desarrollados del mundo”, agregó.
En el tramo final de su discurso, el líder cubano afirmó: “Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir al circo: Salve, César, los que van a morir te saludan”.
“Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria”, concluyó Castro su proclama, mientras cientos de miles de cubanos lo aplaudían.
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