CUBA RESTRINGE LA CIRCULACIÓN DEL DÓLAR
Cuba prohibió la libre circulación del dólar. Será a partir del 8 de noviembre. La tenencia de la divisa seguirá siendo legal. A partir de esa fecha podrá ser cambiado en bancos o casas de cambio, pero se pagará un gravamen del 10%.
La medida se explicó en un programa televisivo y radial transmitido en directo y presidido por Fidel Castro, quien con el brazo en cabestrillo hacía su primera aparición tras la caída del miércoles en Santa Clara.
Fidel buscó calmar a la población al sostener que no habrá devaluación alguna y que los depósitos bancarios están garantizados. Esta es la respuesta del gobierno al endurecimiento de las políticas de EE.UU. hacia la isla. Washington está presionando a los bancos para impedir que sigan aceptando depósitos de Cuba al acusar a la isla de lavar 3.900 millones de dólares.
La tenencia del billete verde, habitual en la mayoría de las transacciones comerciales, seguirá siendo legal pero ya no será admitida en ningún establecimiento. Deberá ser cambiado en bancos, casas de cambio y hoteles por el peso cubano convertible o “chavitos”, como los llaman. El canje será gratuito hasta el 8 de noviembre al cambio de un peso por un dólar.
“Si quisiéramos recaudar dinero ya lo hubiéramos hecho”, dijo Castro, que señaló que el plazo dado permitirá a quienes tengan dólares en efectivo no perder en el cambio. Las otras monedas como el euro o la libra podrán ser canjeadas sin comisiones. En Cuba conviven tres monedas: el peso cubano, el peso cubano convertible y el dólar.
Con la primera se puede comprar en los agromercados, farmacias y algunas tiendas. El peso cubano convertible y el dólar se utilizaba indistintamente y con el mismo valor en algunas tiendas, taxis y hoteles. El único problema es que el peso convertible sólo circula en la isla.
Como la mayoría de los bancos operan a través de EE.UU., el dinero enviado a Cuba debe “viajar” por terceros países. Y la cantidad es alta: a pesar de las restricciones se calcula que ronda los mil millones de dólares por año. Pero el trámite es complicado: para mandarlos a Argentina a una cuenta en un banco de La Habana hay que comprar pesos argentinos, cambiarlos a euros (u otra moneda), enviar una transferencia a Francia, España u otro país y desde allí va a La Habana. Una vez en la isla se vuelve a cambiar a dólares.
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